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Politica·

El consejero de Ordino dice que el Gobierno central ha «perdido el control» de la inmigración y la vivienda

Enric Dolsa critica la inacción del Gobierno ante la escasez de vivienda, insta a alianzas público-privadas para priorizar el alquiler y preservar infraestructuras ante el rápido crecimiento poblacional.

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Claves

  • Dolsa dice que el Gobierno nacional «ha perdido el control» de la inmigración y la vincula a la escasez crónica de vivienda.
  • Advierte de que el rápido crecimiento demográfico tensiona los servicios y califica los 100.000 habitantes de insostenibles.
  • Propone alianzas público-privadas y suelo público para priorizar vivienda en alquiler sobre ventas.
  • Pide licitación pública transparente para el centro sociosanitario de Valls del Nord y defiende las herramientas urbanísticas de Ordino.

Enric Dolsa, consejero del grupo minoritario en el Comú d’Ordino, dijo a RTVA que cree que el Gobierno nacional «ha perdido el control» de la inmigración y el acceso a la vivienda, y describió ambos problemas como estrechamente vinculados. Advirtió de que el rápido crecimiento demográfico está tensionando los servicios públicos e infraestructuras y calificó la perspectiva de que Andorra alcance los 100.000 habitantes de «aberración», argumentando que el país carece de capacidad para sostener esas cifras.

Dolsa dijo que la escasez de vivienda es un problema antiguo, con debates sobre la cuestión que datan de hace décadas, y criticó el lento avance de los proyectos destinados a ampliar la oferta asequible. Señaló la parcela Borda de Sales —adquirida hace más de tres décadas para vivienda social— como un ejemplo de suelo público que no se ha utilizado y lamentó que «no se hayan tomado decisiones efectivas» para revertir la situación.

Aunque rechazó la idea de que el Estado deba construir todas las nuevas viviendas, Dolsa instó a una cooperación público-privada decisiva para acelerar la entrega. Propuso poner suelo público a disposición de promotores privados con condiciones que prioricen la vivienda en alquiler sobre la venta, argumentando que tales alianzas añadirían valor, ampliarían el parque de alquiler y aliviarían la presión del mercado.

A nivel parroquial, Dolsa dijo que las relaciones en el Comú d’Ordino son de cooperación y que los elegidos priorizan los intereses parroquiales por encima de las líneas partidistas. Defendió el plan urbanístico de Ordino (POUP) como regulador de los principales núcleos y refutó las afirmaciones de que no queda suelo edificable, diciendo que algunas parcelas conservan capacidad de desarrollo. Citó un complejo hotelero propuesto frente al Hotel Coma como ejemplo de un proyecto que podría preservar zonas verdes si se declara de interés parroquial en lugar de dejarlo a la especulación.

Dolsa recordó un mecanismo de parcelas diferidas del plan urbanístico de Ordino de 2001, mediante el cual el Comú podía fijar el porcentaje de edificabilidad, y dijo que se abandonó «bajo presión». Notó que los planes urbanísticos pueden ajustarse en un ciclo de seis años y que existen herramientas para orientar el desarrollo hacia objetivos de interés público.

Sobre el propuesto centro sociosanitario de Valls del Nord, Dolsa pidió un proceso transparente y una licitación pública, advirtiendo contra repetir errores pasados como el acuerdo con Grifols. Reconoció que probablemente será necesaria la financiación privada e insistió en que la prioridad es prestar el servicio a los valles del norte independientemente del emplazamiento exacto.

Aunque no se identifica con ningún partido existente, Dolsa expresó su apoyo a Carles Ensenyat, actual Síndic General y miembro de Demòcrates, como su candidato preferido para liderar el Gobierno en futuras elecciones, citando la capacidad de Ensenyat para construir consensos y su claridad de ideas.

Dolsa enmarcó las políticas de población y crecimiento sostenibles, junto con medidas prácticas para ampliar la oferta de vivienda en alquiler, como la forma más efectiva de abordar los desafíos entrelazados de la inmigración y la vivienda. Instó a una acción público-privada coordinada y un mejor uso de los suelos públicos para aliviar las tensiones del mercado y preservar la calidad de vida parroquial.

Sus declaraciones se producen en medio de un debate nacional más amplio sobre el presupuesto de 2026. El ministro de Hacienda, Ramon Lladós, ha defendido el borrador presupuestario como contenedor de «inversiones históricas», destacando un aumento del gasto en vivienda a más de 21 millones de euros y el compromiso continuado con la vivienda pública. Lladós también subrayó que el Gobierno no subirá impuestos durante la legislatura, argumentando que los aumentos fiscales harían el país menos atractivo para las empresas. Las cifras gubernamentales indican que desde 2023 se han dirigido más de 85 millones de euros a obras y reformas de vivienda, medidas que la administración dice que pronto generarán alrededor de 400 apartamentos públicos.

Los partidos de la oposición han criticado las prioridades del presupuesto y pedido medidas más transformadoras. Concòrdia y los Socialdemócratas cuestionaron si el plan aborda la diversificación económica a largo plazo y las necesidades sociales, y la líder de Andorra Endavant, Carine Montaner, ha propuesto medidas como prohibir la domiciliación de empresas extranjeras en propiedades residenciales, promover unidades más pequeñas y vivienda modular, y frenar la inversión especulativa como formas de aliviar las presiones sobre la vivienda.

Dolsa concluyó instando a los responsables políticos a combinar políticas de población y crecimiento con pasos concretos para impulsar la oferta de alquiler, enfatizando que una entrega más rápida mediante alianzas público-privadas y una gestión más activa de los suelos públicos son esenciales para aliviar el mercado y proteger los niveles de vida locales.

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