La Coordinadora per un Habitatge Digne inicia asambleas parroquiales en Andorra la Vella
La Coordinadora per un Habitatge Digne celebró su primera asamblea parroquial para recopilar quejas de inquilinos y planificar acciones locales mientras se formaliza como organización.
Claves
- La Coordinadora per un Habitatge Digne celebró su primera asamblea parroquial para recopilar quejas de inquilinos y planificar acciones locales mientras se formaliza como organización.
La Coordinadora per un Habitatge Digne celebró su primera asamblea parroquial en Andorra la Vella, con la asistencia de unas diez personas para discutir preocupaciones sobre vivienda y los próximos pasos del grupo. Los organizadores utilizaron la reunión para repasar su trabajo hasta la fecha y recopilar las inquietudes de los residentes mientras inician un ciclo de asambleas locales en la capital.
Los asistentes afirmaron que los problemas denunciados son generalizados y no aislados. Las quejas recurrentes incluyeron familias atrapadas en lo que los participantes llaman la “trampa del hijo” —situaciones en las que hijos adultos siguen empadronados en la dirección familiar y complican el acceso a vivienda o prestaciones—, caseros que rechazan reparaciones básicas, subidas injustificadas de alquileres y cobros que no coinciden con las tarifas reales. Muchos también describieron una reciente oleada de cartas que notifican a los inquilinos subidas inminentes de renta.
La Coordinadora, que se está formalizando como una organización de tipo sindical (registrándose legalmente como asociación), ha presentado propuestas al Gobierno, entre ellas crear una unidad de viabilidad para establecer límites sobre el número de personas por metro cuadrado y combatir pisos compartidos hacinados e informales, y fijar un tope a los precios de alquiler.
Los participantes expresaron una creciente urgencia por la situación. Algunos argumentaron que las acciones futuras requerirán movilizaciones callejeras y destacaron que la participación determinará el impacto. “La gente tiene que implicarse si queremos llegar a alguna parte”, dijo un asistente. Los organizadores advirtieron de que una gran afluencia obligaría a las autoridades a prestar atención: “Si acuden 1.000 personas, las cosas cambiarán; si son 100, es más fácil penalizarnos y nuestras reivindicaciones no llegarán adonde deben”, afirmó un portavoz.
La Coordinadora recordó la manifestación masiva del 8 de diciembre de 2023, cuando más de 3.000 personas marcharon con el lema “¡Basta ya!”, pero indicó que no hay ninguna acción comparable programada aún. El grupo espera organizar algo antes de finales de 2025, posiblemente piquetes informativos, aunque señaló que las decisiones finales dependerán de los resultados de las asambleas parroquiales y del tiempo necesario para prepararlas. “Esto no se hace de un día para otro”, dijo la organizadora Rebeca Bonache.
El grupo también advirtió de que el descongelamiento previsto de los alquileres congelados agravará los problemas de los inquilinos. Los miembros afirman que las medidas gubernamentales generaron un efecto invernadero temporal que ya se ha agotado, con presiones esperadas para 2026 que llegarán antes de lo previsto. La Coordinadora espera una reunión con la consellera de Vivienda, Conxita Marsol, que la consellera ha dicho que debería celebrarse la próxima semana, pero aún no ha decidido si asistirá.
Los organizadores destacaron el papel de los jóvenes en su trabajo y afirmaron que pretenden construir un movimiento amplio y democrático. Indicaron que las próximas asambleas parroquiales seguirán los problemas locales y ayudarán a decidir acciones colectivas para defender el acceso a una vivienda asequible y digna.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: