Escaldes-Engordany se enfrenta a protestas por torres altas que devoran espacios verdes
Vecinos y oposición protestan por la pérdida de parques, aparcamientos y luz solar ante siete rascacielos, lo que genera acalorados debates en el consistorio sobre urbanismo heredado.
Claves
- Cuatro rascacielos terminados, tres en construcción y dos más en revisión en Clot d'Emprivat.
- El consistorio cerró aparcamiento y parque infantil en Avinguda de les Nacions Unides, lo que aviva la indignación pública.
- Oposición acusa a la mayoría de no usar herramientas para reducir alturas; defensores citan riesgos de demandas por aprobaciones previas.
- Evolución del plan urbanístico: reclasificación en 2005, permisos en 2018 con 15 % de espacio libre, subida al 50-64 % en 2023.
Las tensiones políticas han estallado en Escaldes-Engordany por el modelo de urbanismo de torres altas del parish, con los residentes denunciando la pérdida de espacios verdes, áreas de aparcamiento y parques infantiles ante edificios imponentes que bloquean la luz solar y ensombrecen el paisaje.
Cuatro rascacielos están ya terminados, mientras que tres más están en construcción en parcelas delimitadas por las calles Arnaldeta de Caboet, Nacions Unides, François Mitterrand y Consell de la Terra. Dos proyectos adicionales están en revisión por parte del consistorio local. Los trabajos recientes han cerrado el aparcamiento y el parque infantil de la Avinguda de les Nacions Unides, reavivando las protestas públicas y políticas.
La controversia alcanzó su punto álgido en la sesión del consistorio del 4 de diciembre. La oposición Democrats acusó a la mayoría de no bloquear los proyectos, argumentando que existían herramientas para obligar a los propietarios a reducir la altura de los edificios, incluso si eso implicaba ocupar completamente las parcelas. Las consolas Rosa Gili y Quim Dolsa reaccionaron con contundencia, defendiendo sus esfuerzos por limitar el impacto de desarrollos aprobados en administraciones anteriores, primero bajo el fallecido Toni Martí y luego Trini Marín.
Un cartel en la valla de una de las obras proclamaba: «Estamos trabajando para minimizar el impacto de los proyectos urbanos heredados». Gili, que se incorporó al consistorio en diciembre de 2019, subrayó que paralizar las torres —ya construidas o en marcha— desencadenaría demandas judiciales y probablemente indemnizaciones de varios millones de euros para el parish.
Los edificios ocupan Clot d'Emprivat, praderas reclasificadas como suelo urbanizable en el primer plan urbanístico del parish en 2005. Las vías y servicios básicos se completaron en 2006. La primera solicitud de permiso para torres llegó en octubre de 2018, cuando la primera revisión del plan exigía solo un 15 % de espacio libre a nivel de calle. Una enmienda de 2023 elevó este porcentaje al 50-64 %, según el tipo de edificio.
En 2022, Zaira Nadal, entonces decana del colegio de arquitectos, advirtió de que las torres «devoran la montaña» y proyectan «sombras considerables», dejando menos zonas soleadas para los residentes. A pesar de las modificaciones y explicaciones, el tema sigue dividiendo a la comunidad.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: