El conseller de Hacienda de Escaldes-Engordany, Quim Dolsa, pide una pausa temporal a las entradas de capital extranjero para abordar la vivienda
falta de viviendas, examinar empresas de bajo valor y reorientar prioridades nacionales.
Claves
- Pide 'alto técnico' a la inversión extranjera para abordar la crisis de vivienda y reorientar prioridades.
- La moratoria de licencias ha reducido los ingresos de construcción al 10% del presupuesto, pero las finanzas son estables por proyectos retrasados.
- Critica empresas de TI/marketing de bajo valor por ingresos fiscales pero escasa aportación local, como la fallida licitación de la web parroquial.
- Prioriza mantenimiento de infraestructuras y comunidad sobre nuevas construcciones e individualismo.
**Quim Dolsa**, *cònsol menor* de Escaldes-Engordany y conseller de Hacienda, ha pedido una pausa temporal a la inversión extranjera en Andorra para abordar la crisis de la vivienda y reorientar las prioridades nacionales.
En una entrevista con *Altaveu*, Dolsa defendió la salud financiera de la parroquia dos años después de la moratoria en licencias de obra, que ha reducido los ingresos de la construcción a aproximadamente el 10% de su presupuesto de 45 millones de euros, incluidos fondos reasignados. Atribuyó esta estabilidad a proyectos retrasados del plan urbanístico 2018-2019 y subrayó la necesidad de vigilancia en la frágil economía andorrana, que ha crecido en parte por las entradas de capital extranjero.
Dolsa cuestionó el valor de muchas nuevas empresas, especialmente en TI, diseño web y marketing, que generan ingresos fiscales pero a menudo aportan poco más. Señaló un reciente licitación fallida para la web parroquial, abandonada dos veces a nivel local pese a que docenas de tales empresas se han registrado en Escaldes-Engordany, lo que obligó a una licitación internacional. «Hay una falta de control significativa», dijo, pidiendo un escrutinio más estricto de los tipos de inversión y operaciones —muchas gestionadas desde viviendas privadas—. Diferenció a los jubilados que buscan residencia de los inversores genuinos y las empresas inactivas, argumentando que el modelo actual agrava la escasez de vivienda.
La parroquia podría gestionarse sin una construcción desbocada o capital extranjero, dijo Dolsa, permitiendo un crecimiento moderado como Andorra ha mantenido en crisis pasadas, aunque con presupuestos más ajustados. Abogó por un «alto técnico» en las entradas para preguntarse: «¿Hacia dónde vamos?» —comparando el país con «un barco sin capitán»—. Criticó las alturas máximas en zonas de torres, la falta de alquileres asequibles pese a incentivos comunales, e individualismos que priman sobre normas como la moratoria, recordando la ayuda comunitaria espontánea tras las inundaciones de 1982.
En infraestructuras, las prioridades están en el mantenimiento, no en nuevos proyectos. Casi 600.000 euros se han destinado a restaurar Prat del Roure, con más previstos para sustituir la calefacción de fueloil, además de obras en el aparcamiento de Caldea y el edificio comunal. La parroquia está adquiriendo terrenos para futuros espacios públicos, evitando depender de operadores privados.
Dolsa pidió un giro societal hacia la comunidad por encima del interés propio y etiquetó sin rodeos a DA como «parte del problema, no de la solución», exigiendo un cambio nacional profundo. Las autoridades no han respondido.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: