Exalto cargo de BPA pide la anulación de su condena por presunto sesgo judicial
El ex alto directivo de BPA condenado a seis años de cárcel y multado con 12 millones de euros ha recurrido ante el Tribunal Superior solicitando la anulación y un nuevo juicio.
Claves
- Condenado a seis años y multado con 12 millones de euros, el exdirectivo de BPA recurre pidiendo anulación y nuevo juicio.
- El recurso alega que el juez instructor viajó y colaboró con el fiscal general y fiscales, comprometiendo la imparcialidad.
- La defensa sostiene que la investigación partió de una alerta FinCEN manipulada e invoca la doctrina del 'fruto del árbol envenenado' para invalidar pruebas.
- Argumenta falta de prueba de implicación activa en blanqueo y cuestiona el uso de ceguera deliberada y culpabilidad inferida.
Un ex alto directivo condenado en el primer juicio de BPA, sentenciado a seis años de prisión y multado con 12 millones de euros, ha presentado un recurso ante el Tribunal Superior solicitando la anulación del juicio y un nuevo proceso ante un tribunal diferente. El recurso argumenta que se violaron derechos fundamentales, en particular el derecho a un tribunal imparcial, y pide que ninguno de los magistrados que participaron en el procedimiento original forme parte de la revisión renovada.
Central en el recurso son las alegaciones de vínculos extraprocesales entre el juez instructor, miembros del tribunal y la fiscalía. El documento afirma que el juez instructor Canòlic Mingorance viajó con el fiscal general, Alfons Alberca, a varios países —incluidos Panamá, Perú, Madrid y Vigo— mientras el juicio aún estaba en curso. Añade que ambos asistieron a foros sobre blanqueo de capitales, lo que la defensa argumenta que compromete la apariencia de imparcialidad.
El recurso también destaca colaboraciones profesionales. Afirma que Mingorance trabajó con el fiscal Borja Aguado en una guía técnica sobre persecución del blanqueo de capitales elaborada para una iniciativa europea (I-Crime); la defensa incluye este documento entre los materiales que muestran una «connivencia institucional» entre investigadores y fiscales. El recurso señala que Mingorance ha actuado como experta para Moneyval —una organización que ha instado repetidamente a Andorra a aumentar las condenas por blanqueo— y que esta conexión se menciona en su tesis doctoral. La defensa sostiene que tales vínculos generan un conflicto de intereses y socavan la neutralidad de una jueza.
La demanda alega además que varios miembros del tribunal sentenciador tenían implicación previa en el caso o habían sido recusados anteriormente. Señala que el magistrado Josep Maria Pijuan fue finalmente apartado por falta de imparcialidad, pero critica que el tribunal continuó deliberando bajo su presidencia durante semanas. La defensa afirma también que no había suficientes magistrados sin conexión con el caso para constituir una sala completamente renovada, lo que debería haber impedido que el juicio prosiguiera.
En cuanto a las pruebas, el recurso alega que la investigación contra BPA se originó en una alerta FinCEN producida con información manipulada por autoridades españolas. La afirmación se basa en parte en el testimonio del excomisario José Manuel Villarejo, quien declaró ante el tribunal que actores del Estado español presionaron a la dirección de BPA para obtener datos sobre políticos catalanes y, al no lograrlo, fabricaron informes para provocar una reacción de EE UU. La defensa argumenta que esta nota FinCEN constituye la «notitia criminis» que inició la pesquisa; si su origen fue irregular, sostiene el recurso, todas las pruebas derivadas están contaminadas. La demanda invoca el principio del «fruto del árbol envenenado» para argumentar que las pruebas obtenidas de una fuente ilícita no pueden ser válidas.
Respecto a la culpabilidad personal del directivo, el recurso afirma que no se demostró que participara activamente en ninguna operación de blanqueo y que su condena se basa en inferencias ligadas a su posición jerárquica. La fiscalía argumentó que actuó en tándem con el responsable de cumplimiento normativo e ignoró señales de alerta; la defensa rechaza que tales inferencias equivalgan a conducta delictiva. El recurso cuestiona también el uso por parte del tribunal de la doctrina de la «ceguera deliberada», argumentando que el juzgado impuso responsabilidad penal a pesar de reconocer la falta de conocimiento directo.
La defensa pide que se anule la sentencia y se reabra el caso ante un panel completamente nuevo, afirmando que se violó el derecho a un juicio justo y que la sentencia se dictó en medio de una clara contaminación del órgano judicial.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: