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Politica·

Conferencia urge la reafirmación y actualización de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

En un acto del Día Internacional de los Derechos Humanos en Andorra, Joan Subirats defendió que la Declaración de 1948 sigue siendo vital pero necesita una actualización cuidadosa para abordar.

Sintetizado a partir de:
AltaveuDiari d'AndorraEl Periòdic

Claves

  • Joan Subirats: la DUHD sigue siendo decisiva pero debe actualizarse para el clima, violencia de género, derechos LGBTI e indígenas.
  • Muchos Estados de la ONU actuales no existían en 1948; las instituciones han reinterpretado la Declaración con el tiempo.
  • Riesgos citados: auge del unilateralismo, debilitamiento del multilateralismo, concentración tecnológica y amenazas de la IA a la libertad y privacidad.
  • Síndic de Greuges: derechos generalmente respetados en Andorra; acceso a vivienda para jóvenes identificado como debilidad clave.

El Consell General, junto con la oficina del Síndic de Greuges, acogió el miércoles la conferencia «Derechos Humanos en una era de cambio» con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos. El profesor de Ciencias Políticas Joan Subirats examinó la vigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y defendió su reafirmación y actualización cuidadosa para afrontar los retos contemporáneos.

Subirats recordó que la Declaración y las Naciones Unidas surgieron del trauma de la Segunda Guerra Mundial y calificó ese momento fundacional de «decisivo» para la humanidad. Señaló que la Constitución de Andorra incorpora explícitamente la Declaración en su artículo 5, una razón para evaluar si el texto aún tiene fuerza práctica y si merece la pena defenderlo hoy.

Aunque reconoció los grandes avances desde 1948, Subirats dijo que el texto original omite cuestiones ahora centrales en los debates sobre derechos: la emergencia climática, la violencia de género, los derechos LGBTI y la situación de los pueblos indígenas. También apuntó que muchos Estados miembros actuales de la ONU no existían como países independientes en 1948, y que las instituciones han tenido que reinterpretar la Declaración con el tiempo.

Subirats alertó de preocupantes tendencias globales, como el auge del unilateralismo y el debilitamiento del marco multilateral que sustenta la Declaración. Citó la menor implicación de actores clave —por ejemplo, en agencias como ACNUR y mediante una financiación reducida de la ONU— como prueba de este retroceso, y argumentó que estos desarrollos son una razón para recuperar los valores que inspiraron la Declaración en lugar de abandonarlos.

Entre los riesgos estructurales que identificó para el siglo XXI figuran el control tecnológico, la concentración de poder en unas pocas empresas digitales y el impacto de la inteligencia artificial en la libertad y la privacidad. Al mismo tiempo, enfatizó el lado positivo de la conectividad digital: una sociedad civil cada vez más interconectada capaz de movilizaciones a gran escala, citando las recientes protestas por la situación en Gaza como ejemplo de ese potencial.

Subirats instó a que las regiones y autoridades locales tengan un papel que jugar. Sugirió que Europa, Andorra y Cataluña pueden ayudar a defender los principios democráticos y los derechos humanos a nivel local reforzando prácticas y formas de trabajo coherentes con esos principios.

El Síndic de Greuges Xavier Cañada dijo que, en términos estrictos de derechos humanos, estos se respetan generalmente en Andorra y deben servir de brújula para las políticas públicas y el comportamiento individual. Insistió en que los gestos ordinarios de respeto en la vida diaria forman parte de la práctica de los derechos humanos y merecen atención.

Preguntado por violaciones graves, Cañada respondió que su oficina no detecta situaciones flagrantes en el Principado, pero reconoció que «todo puede mejorarse». Identificó el acceso a la vivienda como una debilidad clave que afecta a Andorra y gran parte de Europa, y urgió más medidas para permitir que los jóvenes accedan a una alojamiento.

Los ponentes abogaron por un equilibrio entre defender los principios fundacionales y actualizar los instrumentos para abordar los problemas contemporáneos: usar las herramientas de hoy para afrontar los retos de hoy preservando el compromiso central de la Declaración de que la ley y los derechos deben prevalecer sobre la fuerza.

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