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Politica·

Feministas andorranas marchan por el derecho al aborto el Día de la Mujer

200-300 activistas exigen la despenalización del aborto en medio de preocupaciones por la brecha salarial y la violencia de género, protestando contra el retroceso global de derechos y las prohibiciones locales.

Sintetizado a partir de:
Bon DiaAltaveuEl PeriòdicDiari d'Andorra

Claves

  • Marcha de 200-300 personas desde Plaça Rotonda hasta Plaça Coprínceps para pedir la despenalización del aborto y abordar la brecha salarial del 22% y la violencia de género.
  • La presidenta Laia Ferré criticó la prohibición total que penaliza a mujeres y profesionales sanitarios, la resistencia del Vaticano y la obligación de viajar al extranjero.
  • Stop Violències criticó los eventos gubernamentales como superficiales, señalando riesgos de pobreza femenina, despidos gratuitos y la no pertenencia a la OIT.
  • Amnistía destaca a Andorra como el único país europeo con prohibición total del aborto; los grupos celebran el permiso de paternidad igualitario acelerado a 20 semanas para 2030.

Entre 200 y 300 personas participaron en una marcha organizada por Acció Feminista con motivo del Día Internacional de la Mujer, que partió de Plaça de la Rotonda en Andorra la Vella, recorrió Avinguda Meritxell y Carlemany, y finalizó en Plaça Coprínceps en Escaldes-Engordany. La manifestación se centró en demandas para despenalizar el aborto, junto con preocupaciones por la brecha salarial de género del 22 % y el aumento de casos de violencia de género atendidos por los servicios de apoyo.

La presidenta de Acció Feminista, Laia Ferré, se dirigió a los participantes antes de la marcha, advirtiendo de un retroceso global en los derechos de las mujeres que exige acción en la calle. Subrayó la prohibición total de Andorra a las interrupciones voluntarias, que penaliza tanto a las mujeres como a los profesionales sanitarios, dejando a las necesitadas sin derivaciones locales y obligándolas a viajar al extranjero con cargas financieras, logísticas y emocionales. Ferré destacó recientes retrocesos legislativos, con reformas prometidas eliminadas de las agendas ante la resistencia del Vaticano, incluidas declaraciones del Papa León XIV. Los activistas nombraron al antiguo copríncipe episcopal Joan Enric Vives «miembro de honor», invocando sus comentarios pasados de que la aprobación de un solo copríncipe podría permitir avances. También criticó a representantes andorranos, como las recientes declaraciones en la ONU en Ginebra del embajador Ferran Costa equiparando los abortos a tratamientos rutinarios en el extranjero, engañosas ya que las penas impiden cualquier orientación doméstica.

El evento incluyó cánticos como «My body, my decision», «Fora rosaris dels nostres ovaris» y «Xavier Espot, Andorra sí que pot», una sentada de cinco minutos para simbolizar años de retraso, y un grupo de tambores batucada. Un manifiesto leído al final denunció la prohibición como violencia institucional y negación de la dignidad, la libertad y la democracia.

Stop Violències criticó los eventos gubernamentales —como historias teatrales sobre cánones de belleza y mesas redondas sobre guarderías— como intentos superficiales de ocultar realidades como los riesgos de pobreza femenina, especialmente entre jubiladas, donde el 54,6 % de las solicitudes de pensión de solidaridad de 2025 fueron de mujeres. El grupo resaltó las políticas de despido gratuito, la no pertenencia de Andorra a la Organización Internacional del Trabajo, la falta de atención sanitaria para trabajadores con salario inferior al mínimo salvo como dependientes, y los desafíos de conciliación en una economía turística 24/7, incluidas denuncias de trabajadoras en empresas ligadas a cargos oficiales enviadas a casa por no parecer «presentables». Desde 2015, exige estudios de impacto social sobre trabajadoras residentes y de temporada, más la ratificación de convenios laborales internacionales.

La sección francesa de Amnistía Internacional inició esta semana una campaña bajo el lema «Aborto en Europa: 7 razones para seguir movilizándonos», nombrando a Andorra como el único país europeo con prohibición total de abortos voluntarios. Pidió documentar barreras, presionar a gobiernos para la legalización y cuestionar leyes que niegan la autonomía corporal, señalando avances desiguales ante restricciones persistentes en otros lugares, como plazos cortos u objeción de conciencia.

Associació de Dones d'Andorra (ADA) y Acció Feminista celebraron la decisión del parlamento de acelerar el permiso de nacimiento igualitario en cuatro años en lugar de ocho, aumentando la cuota de padres de cuatro a 20 semanas para 2030. Patty Bafino, de ADA, lo vinculó al acusado descenso de la natalidad en Andorra y la escasez de guarderías, cuestionando la ausencia de debate político sobre la coparentalidad pese a los límites presupuestarios. Elisabet Royuela, de Acció Feminista, lo calificó de vital para la igualdad real, permitiendo a los padres compartir el peso de la maternidad y participar en la crianza.

Directivas del Institut Andorrà de les Dones, Bafino y Royuela, repasaron logros pasados de una era conservadora: legislación efectiva de igualdad, paridad en la nacionalidad, tribunales de familia y despenalización de la ligadura de trompas. El aborto sigue siendo la lucha clave, con bloqueo institucional, derivaciones al extranjero vistas como hipócritas bajo penas, y aspiraciones a acceso gratuito aunque la despenalización sola sería un avance. Persisten problemas como brechas salariales, techos de cristal, violencia económica y vicaria que atrapan a madres solteras, e indemnizaciones restrictivas por violencia de género que exigen tres meses de baja médica y un 33 % de incapacidad física. Pidieron educación contra la desinformación que presenta el feminismo como antimachista, insistiendo en que las mujeres —la mitad de la población— requieren movilización pública para proteger los avances.

Entre los asistentes políticos figuraron la cònsol menor de Andorra la Vella Olalla Losada, las conselleres generales de Concòrdia Cerni Escalé y Núria Segués, del Partit Socialdemòcrata Susanna Vela, Laia Moliné y Pere Baró, más los concejales Marc Torrent, Xavier Surana, Ramon Tena y Susagna Mosquera.

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