La Policía examina grabaciones de CCTV tras denuncia de intento de agresión sexual en Comella por un funcionario
Las imágenes de las cámaras de seguridad del penal de Comella son clave en las investigaciones policiales e internas tras la acusación de una interna contra un agente.
Claves
- Las imágenes de las cámaras de seguridad del penal de Comella son clave en las investigaciones policiales e internas tras la acusación de una interna contra un agente.
Las grabaciones de las cámaras de seguridad del penal de Comella se han convertido en el eje de una investigación interna y policial después de que una interna acusara a un funcionario de prisión de un intento de agresión sexual, según fuentes penitenciarias.
Según esas fuentes, las imágenes muestran al funcionario accediendo a la celda de la mujer en dos ocasiones, pero permaneciendo fuera del alcance de las cámaras solo unos segundos cada vez. Ese lapso temporal, afirman, contradice la versión de la interna, que indica que el agente se quedó unos treinta minutos.
Las mismas fuentes explican que el funcionario acudió al módulo a petición de la interna para tramitar un pedido de productos que los reclusos no pueden llevar a sus celdas. Regresó una segunda vez para entregarle el documento del pedido. El único contacto físico visible en las grabaciones es la interna tocando los brazos y la cara del funcionario, aparentemente para decirle que tenía frío; el agente se le ve reprendiéndola por ese comportamiento.
Sin embargo, la interna declaró a los investigadores que el funcionario la agarró por la cintura e intentó besarla antes de que ella lo obligara a salir de la celda. Tras dar la voz de alarma, el personal activó un código interno «lila» y la mujer fue trasladada en ambulancia al Hospital Nostra Senyora de Meritxell para un examen forense. Posteriormente, presentó una denuncia ante la Policía.
El funcionario compareció voluntariamente ante los investigadores y prestó un testimonio detallado, según las fuentes. La dirección de la prisión ha emitido instrucciones internas para evitar el contacto entre ambos mientras continúa la investigación.
El incidente ha generado sorpresa y frustración entre varios empleados de la prisión. El Sindicat Penitenciari Andorrà (SPA) ha pedido formalmente a la administración que active las cámaras corporales o de pecho que el sindicato afirma que se compraron hace unos seis años y siguen sin usar en un almacén, argumentando que estos dispositivos aclararían rápidamente los incidentes con grabaciones directas.
Casi tres semanas después de la solicitud, los responsables del ministerio y la dirección de la prisión no habían confirmado públicamente si se desplegarían las cámaras almacenadas ni habían detallado ningún protocolo para su uso, según las fuentes. Los empleados también señalaron que solo hay unos 37 funcionarios de primera línea y argumentaron que establecer procedimientos de activación debería ser factible con esos niveles de personal.
Los trabajadores expresaron preocupación adicional porque, durante el incidente, la atención se centró en un solo módulo mientras los demás quedaban con una cobertura reducida, una situación que, según dijeron, suponía riesgos potenciales. La investigación sobre la agresión denunciada sigue abierta y las autoridades no han emitido un comunicado público con detalles sobre las pruebas o los próximos pasos.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: