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Politica·

Guardias Civiles españoles disfrazados de 'guardias episcopales' ocupan el Hotel Valira, noviembre de 1944

En noviembre de 1944, un destacamento de Guardias Civiles españoles bajo el mando del comandante

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  • En noviembre de 1944, un destacamento de Guardias Civiles españoles bajo el mando del comandante

El 19 de noviembre de 1944, un contingente descrito en fotografías contemporáneas como un grupo de viajeros descargando equipaje en el Hotel Valira de Escaldes era en realidad un destacamento de Guardias Civiles españoles bajo el mando del comandante Rodríguez Cueto. Se habían presentado como «guardias episcopales» tras cambiar sus insignias por un escudo andorrano y el cáliz de la mitra; el destacamento estableció su cuartel general en las orillas del Valira y permaneció allí hasta el 10 de abril de 1945. Las fuerzas francesas mantuvieron presencia en la zona hasta el verano siguiente.

La llegada se produjo en medio de un tenso episodio en el que gendarmes franceses, al mando del teniente coronel Richard y actuando por ordenes vinculadas al avance aliado, habían entrado en los llamados Valles Neutrales el día anterior. Los historiadores describen ese movimiento como la tercera ocupación francesa de los valles, tras las intervenciones de 1933 y 1936. El obispo Joaquim Iglesias, actuando en su calidad de copríncipe de Andorra, había ordenado a las fuerzas españolas que mostraran una presencia más fuerte tras el despliegue francés.

El contexto más amplio era la infiltración, en septiembre-octubre de 1944, de unos mil guerrilleros españoles (maquis) de la Tercera Brigada a través del territorio andorrano para participar en la operación conocida como la Reconquista, un intento de entrar en el valle de Aran y provocar una sublevación contra Franco. Las autoridades locales se alarmaron: el síndico Francesc Cairat movilizó milicias locales para expulsar a posibles intrusos e imponer un toque de queda, reacio a arriesgar un conflicto con el régimen de Franco.

Cuando el destacamento de la Guardia Civil se acercó por primera vez a la frontera, se encontró con una barrera humana de gendarmes franceses en el puente de Runer. Las tensiones eran altas y un enfrentamiento pareció posible brevemente; Richard convenció a sus hombres de no resistir, aunque Cueto advirtió que regresaría. Dos días después, Cueto volvió reforzado por dos compañías de tropas del ejército franquista, y Richard les permitió pasar. El contingente español se instaló entonces en el Valira.

La investigación de David Mas, en *Les Valls d’Andorra i el maquis antifranquista*, y el trabajo próximo de Pau Chica sobre Andorra durante la Segunda Guerra Mundial sitúan estos hechos en el contexto de la actividad guerrillera transfronteriza y las intervenciones competitivas de las potencias vecinas. La investigación de Mas indica que los maquis respetaron en general el statu quo andorrano y no establecieron campamentos permanentes allí; como mucho, escondieron armas en una borda remota del valle de Madriu —alrededor de 300 subfusiles, 400 pistolas y una cantidad de explosivo plástico—.

El episodio sigue siendo notable tanto por el impactante registro fotográfico como por lo que revela sobre la precaria posición de Andorra entre vecinos en guerra y grupos de exiliados en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: