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Politica·

Historiador: el pariatge de 1278 creó la coprincipado perdurable de Andorra

Albert Villaró argumenta que la sentencia arbitral de 1278 entre el obispo de Urgell y el conde de Foix puso fin a un siglo de conflicto y estableció el.

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraBon Dia

Claves

  • El pariatge de 1278 fue una sentencia arbitral extrajudicial firmada el 8 sept 1278 en Lleida con 12 cláusulas, tres específicas de Andorra.
  • Estableció administración conjunta de justicia, derechos fiscales escalonados (quèstia) y prohibiciones mutuas de usar levas andorranas contra el otro señor.
  • Villaró atribuye la longevidad del arreglo hasta 1993 a la paridad entre un obispo respaldado por el Papa y un poderoso conde de Foix.
  • Identificó seis mediadores, rastreó la autenticación manuscrita (p. ej., carta partida) y dijo que Lleida fue un lugar de firma contingente.

Esta noche en el Consell General, el historiador Albert Villaró argumentó que el pariatge de 1278 —técnicamente una sentencia arbitral en lugar de un tratado— fue la contingencia decisiva que impidió que Andorra se convirtiera en otro valle pirenaico cualquiera. Dictada como un fallo extrajudicial de efecto obligatorio entre el obispo Pere d’Urtx y el conde Roger Bernat de Foix (y sus sucesores), el documento puso fin a casi un siglo de conflicto entre la familia Castellbò-Foix y el obispado de Urgell y estableció la coprincipado que definiría a Andorra durante siglos.

El texto del pariatge, firmado el 8 de septiembre de 1278 en Lleida ante el notario Arnau de la Vall-llebrera, contiene doce cláusulas, tres de las cuales se refieren específicamente a Andorra. Establecían la administración conjunta de la justicia —los bayles del obispo y del conde ejerciendo conjuntamente la jurisdicción alta, media y baja—, normas para la recaudación de impuestos (notablemente la quèstia, organizada para que el obispo pudiera recaudar hasta una cantidad fija en su año y el conde en el siguiente sin cuota fija) y el derecho de cada señor a recibir hueste y cabalgada de hombres andorranos (la capacidad de reclutar soldados), prohibiendo expresamente su uso por un señor contra el otro. Aunque modesto en forma, Villaró señaló que la sentencia resultó peculiarmente duradera y permaneció operativa hasta la Constitución de Andorra de 1993.

Villaró situó el pariatge en su contexto medieval: el arbitraje entre un señor secular y uno eclesiástico era un mecanismo común para resolver disputas de soberanía territorial, pero tales arreglos generalmente desaparecieron con el Antiguo Régimen. Atribuye la excepcional supervivencia de Andorra a una relativa simetría entre los dos copríncipes —un obispo respaldado por la papacía y un conde de Foix cada vez más poderoso—, argumentando que, de haber sido una de las partes abrumadoramente dominante, la menor probablemente habría sido absorbida.

Su presentación, celebrada en el vestíbulo del Consell General y organizada con el Tribunal d’Arbitratge del Principat d’Andorra, también rastreó las negociaciones y actores detrás de la sentencia. Villaró identificó a seis mediadores que moldearon el acuerdo: Bonanat de Lavània, un canónigo de Narbona actuando para el Papa; Ramon d’Urtx, hermano del obispo; Isern de Fanjau y Guillem Ramon de Josa, agentes del conde; y dos jueces reales, Jaspert, obispo de Valencia, y Ramon de Besalú, a quien Villaró sitúa como arcediano de Tarantona (una dignidad ligada al cabildo de Lleida) en lugar de Tarragona. Notó que el pariatge siguió a acuerdos de paz del agosto anterior entre Pere el Grande y Roger Bernat.

Villaró también examinó la transmisión del documento: numerosas copias medievales alteraban su título y empleaban técnicas de autenticación como la carta partida —dividir cartas entre dos pergaminos para certificar mitades coincidentes al reunirse—. Desestimó sugerencias de que el lugar de firma confería un estatus legal especial a Lleida, llamándolo una elección contingente porque es donde se encontraban las partes en septiembre de 1278.

Presentada como parte de una charla titulada «Del pariatge al arbitraje: la naturaleza del documento más trascendental de la historia andorrana», la conferencia destacó cómo una aparentemente humilde sentencia arbitral evolucionó hasta convertirse en el fundamento institucional de la cosoberanía de Andorra y, en palabras de Villaró, hizo posible la distinción continua del Principado.

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