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Politica·

Historiador identifica el destacamento carlista de 1876 detrás del alijo de armas de Casa Rossell

David Mas ha relacionado un archivo de 3.000 documentos y artefactos para localizar una pequeña unidad carlista que ocultó armas en Casa Rossell a principios de 1876.

Sintetizado a partir de:
Bon Dia

Claves

  • Depósito datado a finales de febrero-marzo de 1876, tras la Tercera Guerra Carlista en Cataluña.
  • Unidad: ~15 soldados rasos y 2 oficiales bajo el teniente coronel Pedro Antonio Ribas (probablemente 1.º Batallón de Lérida).
  • Arsenal: ~15 armas largas (incluido un Remington), ~20 pistolas de chispa, pistolas de percusión, dos revólveres Lefaucheux, sable, pertrechos de uniforme.
  • Refugio de Casa Rossell ligado a los lazos familiares de Dolors Camarlot y simpatías carlistas probadas; carta de aprovisionamiento menciona 15 pares de alpargatas, coincidiendo con el número de armas contadas.

El historiador David Mas ha reconstruido el episodio de un destacamento carlista que en 1876 se refugió en Casa Rossell, dejando atrás un alijo de armas ocultas y un gran archivo de unos 3.000 documentos. Las armas fueron descubiertas escondidas en un colchón a principios de los años 90, cuando la propiedad pasó a ser patrimonio estatal, y Mas ha relacionado ahora los artefactos y papeles para identificar la unidad y su destino.

Mas fecha el depósito a finales de febrero-marzo de 1876, en las secuelas de la Tercera Guerra Carlista en Cataluña. Concluye que el alijo pertenecía a un destacamento de unos quince soldados rasos y dos oficiales bajo el mando del teniente coronel Pedro Antonio Ribas, probablemente los restos del 1.º Batallón de Lérida. Ese batallón había sido expulsado de La Seu por las fuerzas gubernamentales al mando del general Martínez Campos en marzo de 1875, se replegó a Castellciutat y resistió hasta agosto; Mas sugiere que el grupo de Casa Rossell escapó en la capitulación o quedó aislado fuera de la fortaleza cuando comenzó el asedio.

Entre la documentación firmada por Ribas, que se presenta como «comandante general interino de la Comandancia de la provincia de Lérida», hay una carta fechada el 26 de febrero de 1876 dirigida a la «frontera de Cataluña». En ella pide a Dolors Camarlot, señora de Casa Rossell, provisiones —pan, patatas, aceite, cerdo, arroz, sal, judías, guisantes, mantequilla, aguardiente y vino— valoradas en 1.426 reales (unas 356,50 pesetas de la época), y destaca la solicitud de quince pares de alpargatas. Ese último detalle ayudó a Mas a confirmar el tamaño del destacamento, que coincide con el número de armas largas encontradas.

El arsenal consta de unas quince armas largas —en su mayoría rifles de caza, pero incluyendo un modelo Remington adoptado por el Ejército español en los años 70— , unas veinte pistolas de chispa del siglo XVIII, pistolas de percusión del siglo XIX y dos revólveres Lefaucheux de mediados del siglo XIX, típicos de los oficiales. También había una sable inscrito «grenadier», probablemente una reliquia de las guerras napoleónicas. Los pertrechos de uniforme recuperados incluyen dos charreteras, tres boinas (dos rojas, una blanca), tres pares de espuelas y tres pistoleras de silla, lo que indica que solo los oficiales y el teniente iban montados mientras el resto viajaba a pie.

Mas sitúa al destacamento como aislado y escaso de suministros en la frontera andorrana en invierno. Según su reconstrucción, el oficial al mando buscó la ayuda de Camarlot; finalmente, al reconocer que el conflicto activo en Cataluña había terminado el noviembre anterior (el frente vasco continuó algunos meses), llevaron sus armas a Casa Rossell y las ocultaron, quizá con la esperanza de reanudar las hostilidades más tarde. Después, los hombres probablemente se dispersaron a sus hogares o se exiliaron.

La elección de Casa Rossell como refugio se explica por los lazos familiares de Dolors Camarlot y sus probadas simpatías carlistas. Nacida en Talarn de un padre que había sido coronel carlista y viuda de Joaquim de Riba —un destacado carlista en la Segunda Guerra Carlista—, incluso había financiado la fundición de un cañón para las tropas carlistas que ocuparon La Seu en 1870, lo que convertía su casa en un santuario natural para los últimos leales de Carlos VII en Cataluña.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: