Volver al inicio
Politica·

Ira de los profesores tras instrucción para evitar hablar con la prensa genera réplica del Gobierno

Una reciente instrucción que pide a un sector del profesorado andorrano abstenerse de comentar su trabajo con los medios ha provocado malestar en el sector.

Sintetizado a partir de:
ARA

Claves

  • Una reciente instrucción que pide a un sector del profesorado andorrano abstenerse de comentar su trabajo con los medios ha provocado malestar en el sector.

Una reciente instrucción que circula entre un sector del profesorado andorrano, en la que se les pide abstenerse de hablar con periodistas sobre su trabajo, ha provocado un notable malestar en el Cos d’Educació, el organismo nacional que representa a los profesores. Mientras que algunos educadores han aceptado el mensaje como un recordatorio de su obligación legal de proteger la información confidencial, otros lo ven como una restricción excesiva al habla profesional.

El Ministerio de Educación ha rechazado las interpretaciones que presentan la medida como una prohibición general. Fuentes gubernamentales enfatizan una distinción: cuando un medio de comunicación se dirige a un profesor individual para una entrevista personal, el ministerio no interviene y el profesor puede responder libremente. Los protocolos entran en juego, según los responsables, solo cuando la solicitud implica grabaciones dentro de un centro escolar, cobertura en profundidad de un proyecto curricular o demandas de acceso a material interno. Estas normas se presentan como mecanismos de coordinación diseñados para evitar confusiones y garantizar un manejo ordenado de las consultas mediáticas.

La disputa gira en torno a la interpretación del artículo 74 de la Ley de la Función Pública, que impone un deber de reserva a los empleados públicos y exige confidencialidad para ciertos datos administrativos. Los profesores críticos con la instrucción argumentan que este deber cubre información interna o protegida, pero no se extiende a opiniones personales, descripciones de métodos en el aula o reflexiones generales sobre el sistema educativo. Desde su punto de vista, extender la red a lo que se puede discutir con la prensa pone en riesgo la transparencia y limita el debate pedagógico.

El episodio se desencadenó por un contacto mediático concreto que planteó a un profesor preguntas puramente pedagógicas y de opinión —sobre cómo se enseña la historia andorrana, los materiales utilizados, cambios recientes en el currículo y reflexiones de los alumnos sobre la identidad— sin solicitar grabaciones, acceso a las instalaciones escolares o documentos confidenciales. Algunas fuentes afirman que las preguntas quedaban fuera del ámbito de los protocolos de coordinación del ministerio y que el profesor podría haber respondido con normalidad.

Las reacciones en el profesorado son mixtas: algunos profesionales han tratado la instrucción como un simple recordatorio de obligaciones legales; otros la ven como un exceso en la libertad de expresión. El Ministerio insiste en que respeta la libertad de los profesores para hablar, al tiempo que mantiene que los protocolos de coordinación son necesarios cuando las solicitudes mediáticas afectan a las operaciones escolares o información sensible.

Las autoridades no han emitido más aclaraciones que detallen el límite entre comentarios públicos permitidos e información interna protegida. Mientras el debate continúa, profesores y ministerio parecen coincidir en la necesidad de equilibrar la confidencialidad y unas relaciones mediáticas ordenadas con el derecho de los educadores a discutir la pedagogía y la experiencia profesional de forma pública.

Comparte el articulo en