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Politica·

Judith Casal se adapta bien tras dejar el Consell General por la esclerosis múltiple

La exconsellera Judith Casal, que dimitió hace cinco meses por el avance de la esclerosis múltiple, prioriza ahora la salud y la familia.

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Claves

  • Dimitió el 30 de septiembre tras 6 años; diagnosticada de esclerosis múltiple hace 8 años, ahora ralentizada según pruebas.
  • Rutina diaria: ejercicio matutino, rehabilitación 3 veces por semana, lectura de filosofía y novelas policíacas, noches en familia.
  • Decisión cristalizó en revisión en hospital Clínic de Barcelona; aconsejada silla de ruedas por caídas frecuentes.
  • Sin remordimientos por mandato defendiendo aborto, eutanasia, sanidad; a los 50 años, prioriza autocuidado.

Judith Casal, la exconsellera del Consell General que dejó el cargo hace casi cinco meses por la progresión de su esclerosis múltiple, dice que se está adaptando bien a una nueva etapa centrada en su salud y su familia.

Su última intervención en el pleno del Consell General fue el 11 de septiembre, con su salida oficial el 30 de septiembre. Diagnosticada hace ocho años, describe que afronta la enfermedad con optimismo, comparando su situación con la de quienes están peor. Pruebas médicas recientes muestran que el avance de la enfermedad se ha ralentizado, lo que le permite priorizar la rehabilitación física y la estimulación cognitiva mediante la lectura.

Su rutina diaria ahora se centra en ejercicio por la mañana, sesiones de rehabilitación tres veces por semana en Escaldes-Engordany y lectura, alternando novelas policíacas ligeras con textos filosóficos más densos, como recomiendan sus neurólogos. Las tardes incluyen descanso, series y tiempo en familia. «Estoy satisfecha con el trabajo realizado y con haber aportado un sesgo más progresista a la dinámica del país, pero ahora ha llegado el momento de cuidarme», dijo.

La decisión de dimitir cristalizó hace un año durante una revisión en el hospital Clínic de Barcelona, donde los médicos le aconsejaron usar silla de ruedas por las caídas frecuentes, de dos o tres a la semana. En mayo, la fatiga y el dolor persistentes motivaron conversaciones con su neuróloga, que le instó a aliviar la carga sobre su cuerpo. Tras un tratamiento inmunosupresor en junio, informó a los síndicos y al jefe de Gobierno, permitiendo un traspaso gradual.

Casal, que se unió al Partido Socialdemócrata en 2009 y sirvió seis años en el cargo, esperaba que la transición fuera más dura, pero atribuye su resiliencia a su fortaleza. Su emotiva despedida la sorprendió; se sintió profundamente apoyada por todos los partidos y el público, lo que contrarrestó su síndrome del impostor. Nunca dejó que la enfermedad interfiriera en sus funciones salvo en la recuperación post-tratamiento, aunque liderar el grupo parlamentario intensificó el desgaste físico.

Mirando atrás, no alberga remordimientos por su candidatura de 2023, y ve su mandato —incluida la defensa de los derechos al aborto, la eutanasia, la sanidad pública y las protecciones para discapacitados— como formativo. Ahora con 50 años, abraza el deporte y el autocuidado, liberada de la política salvo por aportaciones informales a la reforma de pensiones. «Cuando mi dignidad se vea tan afectada que no pueda vivir con dignidad, no querré más», reflexionó sobre sus límites.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: