El partido catalán Alhora toma como modelo las protecciones lingüísticas de Andorra
La vicepresidenta de Alhora, Júlia Ojeda, elogia la 'ley del catalán' de Andorra como pionera en la protección del idioma ante llamadas a políticas más fuertes.
Claves
- Alhora sigue a la oposición andorrana (especialmente Concòrdia) para endurecer políticas catalanas.
- La 'ley del catalán' de Andorra obliga a tramitar disputas lingüísticas y es elogiada como audaz.
- Ojeda pide definiciones legales de delitos de odio y discriminación lingüística.
- Críticas: mala comunicación de sanciones y preferencia por advertencias sobre multas.
El partido político catalán Alhora toma como modelo a los grupos de la oposición andorrana, especialmente Concòrdia, para avanzar en las protecciones lingüísticas en medio de la presión al Gobierno para reforzar las políticas sobre la lengua catalana.
Júlia Ojeda, vicepresidenta del partido y investigadora de la Universidad de las Islas Baleares, lo expresó durante su visita a Andorra esta semana. Presentó *Prosa de combat*, de Manuel de Pedrolo, en la librería La Trenca y ofreció declaraciones a la Agencia de Noticias Andorrana (ANA).
Durante unos dos años, explicó Ojeda, Alhora ha seguido de cerca el impulso de la oposición para endurecer la postura del Gobierno. Elogió a Andorra como pionera entre los territorios de habla catalana por su conocida 'ley del catalán', que obliga a los funcionarios a tramitar directamente las disputas lingüísticas. «Por primera vez, Andorra se ha posicionado en el mapa de los países de habla catalana con una política lingüística audaz», dijo.
Ojeda instó a otras regiones a tomar ejemplo y fortalecer sus propias normas. Subrayó que los derechos lingüísticos necesitan un respaldo legal claro para definir delitos como crímenes de odio o discriminación por motivos lingüísticos. «Cuando alguien sufre acoso por su género o el color de su piel, se considera ampliamente un delito, pero con la lengua aún no es así», añadió.
Aunque elogió la ley, Ojeda señaló sus defectos, como la deficiente comunicación gubernamental sobre las sanciones. Destacó las diferencias entre quejas y denuncias formales, problemas con las aplicaciones de denuncia y un énfasis en las advertencias por encima de los castigos, lo que puede generar confusión pública.
Abandonar el catalán, advirtió, borraría la literatura, los autores y hasta los nombres tradicionales de las montañas de Andorra. «No sé quién querría vivir en un mundo así, pero yo no», concluyó.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: