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Salud·

Andorra aprueba protocolo contra la violencia de género en servicios de atención a mayores

El Gobierno andorrano ha aprobado un protocolo integral para centros de atención a la tercera edad que previene, detecta y responde a la violencia de género y doméstica, con énfasis en formación, evaluación de riesgos y apoyo coordinado entre servicios sociales, sanitarios y policiales.

Claves

  • Abarca centros públicos y privados: atención domiciliaria, centros de día, residencias y viviendas asistidas
  • Enfocado en prevención mediante formación, empoderamiento de usuarios y detección temprana de riesgos
  • Detalla intervenciones: evaluación de riesgos, protocolos de comunicación y casos con agresores del personal
  • Dirigido especialmente a mujeres mayores de 65 años víctimas de violencia doméstica e institucional

Los servicios de atención a la tercera edad públicos y privados de Andorra implementarán un nuevo protocolo para prevenir, detectar y actuar ante la violencia de género y doméstica entre las personas mayores.

La medida abarca todos los centros y entidades incluidos en el Registro Nacional de Servicios Sociales y Sociosanitarios. Esto comprende servicios de atención domiciliaria, centros de día, residencias, y viviendas con servicios asistenciales, tanto en regímenes ordinarios como de respiro.

Desarrollado por la Secretaría de Estado de Igualdad y Participación Ciudadana junto con el Ministerio de Asuntos Sociales, el protocolo busca abordar los efectos de la violencia mientras previene su ocurrencia mediante cambios a largo plazo. Las autoridades prevén acciones para sensibilizar a las entidades afectadas y apoyar su implantación.

Para la prevención y detección, las directrices organizan los esfuerzos en torno a tres áreas principales: formación y sensibilización profesional, empoderamiento de los usuarios, e identificación temprana de factores de riesgo.

En cuanto a la intervención, el documento detalla pasos para las respuestas iniciales, herramientas para evaluar los niveles de riesgo de las víctimas, procedimientos para casos sospechosos, estándares de comunicación para incidentes detectados, y protocolos cuando el agresor es un miembro del personal del mismo centro.

Se presta especial atención a las mujeres mayores de 65 años, que sufren violencia de género tanto en entornos domésticos como en los de atención. Los desafíos provienen de cuestiones relacionadas con la edad, condiciones de salud, circunstancias sociales e barreras institucionales, lo que hace esenciales herramientas específicas para una detección, respuesta y protección efectiva de las víctimas.

El Gobierno ha aprobado el protocolo, destacando su papel en la mejora de la detección temprana, la coordinación entre servicios sociales, sanitarios y policiales, y el seguimiento integral de las víctimas para garantizar que los casos reciban atención continua.

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