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Salud·

El Solà d’Enclar de Santa Coloma abre como vivienda de apoyo para 21 personas con trastornos mentales estabilizados

La reforma del Solà d’Enclar en Santa Coloma se inaugura el jueves con plazas para hasta 21 personas con problemas mentales estabilizados. Ofrece apoyo intensivo o mínimo para favorecer la integración comunitaria mediante estancias temporales.

Claves

  • 21 plazas en dos plantas: 12 con apoyo intensivo en la tercera, 5-9 con mínimo en la segunda.
  • Reforma de 320.000 € por SAAS Salud Mental e Instituto Nacional de la Vivienda, bajo Ministerio de Salud.
  • Cuotas mensuales de 180-350 € como alquileres; dos residentes entran el jueves, vía comité especialista.
  • Estancias temporales para rutinas como trabajo o estudio, con equipo multidisciplinar de apoyo.

La antigua residencia Solà d’Enclar en Santa Coloma abre este jueves como vivienda de apoyo para personas con trastornos mentales estabilizados, con hasta 21 plazas distribuidas en dos plantas adaptadas al nivel de autonomía de los residentes.

La ministra de Salud, Helena Mas, describió la instalación como un paso hacia una mayor integración social, y afirmó que busca ayudar a los usuarios a “integrarse más en la sociedad” mediante alojamiento temporal antes de vivir de forma independiente. El proyecto, gestionado por los Servicios de Salud Mental de SAAS y el Instituto Nacional de la Vivienda bajo la supervisión del Ministerio de Salud, ha supuesto unos 320.000 euros en obras de reforma.

La tercera planta ofrece viviendas con apoyo intensivo para hasta 12 usuarios que necesitan asistencia profesional continua en tareas diarias como la gestión del hogar, el cuidado personal y el contacto con servicios sanitarios y sociales. Cuenta con nueve dormitorios —tres individuales con baño, tres individuales adaptados con baño, tres dobles adaptados con baño— además de una zona de cocina común.

La segunda planta está destinada a residentes más autónomos que requieren supervisión mínima, con capacidad para 5 a 9 personas en dos viviendas completas para dos cada una, dos viviendas completas adaptadas para hasta dos cada una, una vivienda individual y un espacio común. Ambas plantas disponen de salas para el personal y servicios de lavandería para fomentar responsabilidades cotidianas.

Los residentes deben firmar contratos similares a los de alquileres estándar, con cuotas mensuales de entre 180 euros para habitaciones compartidas y 250-350 euros para unidades individuales, según Mas. Dos usuarios se instalarán este jueves en viviendas de la segunda planta, sin previsiones de nuevas admisiones en las próximas semanas para garantizar una atención de alta calidad.

Un comité, con participación de SAAS, el Instituto Nacional de la Vivienda, el Ministerio de Salud y especialistas relevantes, evaluará casos, hará el seguimiento del progreso y decidirá sobre admisiones y estancias. Los usuarios pueden provenir de servicios de adicciones, servicios para adultos exjóvenes, salud mental general, hospitales de día o unidades de ingreso. Las estancias están pensadas como pruebas de varios meses para recuperar rutinas como estudiar o trabajar, sin fecha de fin fija pero sin pretensión de prolongarse años.

El personal está formado por un equipo multidisciplinar aún en fase de cierre, disponible durante todo el día para actividades in situ y externas, según explicó Joan Soler, responsable de Salud Mental de SAAS. La iniciativa forma parte de esfuerzos más amplios en salud mental, con un giro desde la atención hospitalaria hacia el apoyo comunitario.

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