Volver al inicio
Salud·

Cinco candidatos compiten por los puestos de pensionistas en el consejo de la CASS en Andorra

Votación en curso para cinco candidatos pensionistas al consejo de la CASS, que debaten sostenibilidad de pensiones, topes al gasto sanitario y planes complementarios, con propuestas de ampliación de coberturas y eficiencias ante presiones reformistas.

Claves

  • Ignasi Arbusà impulsa eficiencia, cobertura sanitaria ampliada y rechaza planes complementarios obligatorios.
  • Florenci Pla prioriza datos para sostenibilidad, transparencia y controles selectivos al gasto sanitario.
  • Otros candidatos divergen en reformas de pensiones, bajas pensiones y planes complementarios con inicio de votación.
  • Representantes empresariales y asalariados exigen prestaciones dignas sin recortes en condiciones actuales.

Cinco candidatos compiten por representar a los pensionistas de la CASS en el consejo de dirección de la institución, ofreciendo perspectivas variadas sobre la sostenibilidad de las pensiones, los controles al gasto sanitario y los planes de pensiones complementarios mientras comienza la votación.

Ignasi Arbusà, exdirector de prestaciones médicas de la CASS y médico formado en gestión sanitaria, calidad y bioética, se presenta con Anna Galbe como suplente. Con base en 10 años de implicación directa, busca aumentar la eficiencia para los 21.000 pensionistas del sistema revisando las competencias exclusivas del consejo para dar más autonomía a la gestión, simplificando trámites y automatizando verificaciones. Sus propuestas sanitarias incluyen ampliar la cobertura del 100 % para enfermedades —especialmente para pacientes con múltiples patologías y altas necesidades de medicación—, extender la cobertura ambulatoria completa a quienes ya califican por enfermedades específicas o el artículo 7, y establecer topes mensuales o anuales en los copagos farmacéuticos tras los cuales la cobertura sería total. También busca plazos de prescripción más largos en algunos casos, cobertura igualitaria de medicamentos durante viajes temporales al extranjero, tramitación administrativa más rápida, mejor acceso para personas con discapacidades físicas o sensoriales y estatus temporal de incapacidad de nivel 2 para pensionistas que no puedan trabajar de otro modo.

Arbusà considera necesarias las reformas de pensiones propuestas por la CASS, pero cuestiona su urgencia y ritmo, y aboga por un despliegue equilibrado y modulado. Se opone a los planes de pensiones complementarios obligatorios e insiste en que los sistemas públicos deben garantizar primero prestaciones dignas.

Florenci Pla, profesor de matemáticas experto en análisis de datos, hace campaña con Sílvia Ortega como suplente. Prioriza la sostenibilidad de las pensiones basada en evidencias mediante proyecciones a largo plazo de al menos 25 años, mayor transparencia financiera, digitalización de procesos y controles selectivos al gasto sanitario. Pla avala en principio las medidas de reforma de la CASS, pero enfatiza la necesidad de cuantificar su "cómo", costes e impactos. Como Arbusà, considera que los sistemas de baja médica merecen mayor control —sin dudar de los casos válidos— para frenar la presión económica. Ve los planes complementarios obligatorios como recomendables, pero no imponibles.

Los otros tres candidatos pensionistas —Josep Garcia, Lluís Sàmper y Pere Canturri— divergen claramente en cuestiones clave. Todos abordan la sostenibilidad de las pensiones ante proyecciones pasadas no cumplidas, pero las opiniones difieren: Garcia cita contribuciones e inversiones por debajo de lo esperado; Sàmper descarta las alarmas repetidas como poco fiables; Canturri predice que las medidas "drásticas" llegan con retraso. Sobre pensiones bajas por debajo del salario mínimo, las respuestas van desde aceptar algunas prestaciones mínimas hasta considerarlas inaceptables o vincularlas a salarios activos más altos. La mayoría encuentra inadecuadas las prestaciones por viudedad y orfandad y pide revisarlas, aunque Pla advierte de que los aumentos elevarían impuestos o cotizaciones. Los planes complementarios los dividen: Garcia los respalda obligatorios, Canturri prefiere sensibilización a obligación, mientras que Sàmper y Arbusà los rechazan.

Los candidatos empresariales Daniel Armengol y Àlex Lligé se oponen a los planes complementarios obligatorios, citando el cambio de 2008 que obligó a los emprendedores a entrar en la CASS pese a opciones privadas previas; consideran la reforma de pensiones inevitable. Los candidatos de los asalariados exigen en general pensiones dignas sin erosionar las condiciones actuales, se oponen a elevar la edad de jubilación o devaluar los puntos de pensión, apoyan topes en las pensiones altas junto a garantías mínimas y rechazan prestaciones por debajo del salario mínimo.

La votación por depósito comenzó el lunes en las oficinas de la CASS en la calle Joan Maragall, en Andorra la Vella, con unidades móviles visitando las parroquias a diario de cara a las elecciones del miércoles. Hace cuatro años, una sola candidatura se presentó sin oposición; ahora cinco reflejan mayores preocupaciones por las pensiones pese a las mayorías gubernamentales en el consejo. Tanto Arbusà como Pla instan a participar, destacando el papel de los representantes en la construcción de consensos, el escrutinio y la rendición de cuentas. Las campañas se dirigen a centros de mayores y medios para explicar trámites complejos y aumentar la participación.

Comparte el articulo en