Médico jubilado de Andorra, a juicio por negligencia que causó fracturas de costillas a anciana
Una paciente de 81 años sufrió caídas repetidas en la residencia Salita de Escaldes-Engordany bajo supervisión del médico retirado, con graves lesiones por negligencia. El juicio revela falta de personal y fallos en protocolos ocho años después.
Claves
- Mujer de 81 años con múltiples caídas y seis costillas fracturadas en 15 días en Salita en 2018.
- Médico omitió pruebas e ingreso hospitalario tras primera caída; familia aportó medicinas y barandillas.
- Enfermeras atendían 80 residentes con poco personal; protocolos ignorados, inspección del Ministerio de Sanidad.
- Fiscalía pide 4 meses de prisión condicional y 4 años de inhabilitación al médico de 68 años.
Un médico jubilado que supervisaba la atención médica en la residencia Salita, en Escaldes-Engordany, se enfrenta a juicio en el Tribunal de Corts de Andorra por lesiones corporales menores debido a una grave negligencia profesional. El proceso, iniciado ocho años después de los hechos, se centra en una mujer de 81 años que sufrió múltiples caídas durante una estancia de 15 días en el programa Respir del Gobierno a partir del 2 de mayo de 2018, que culminaron en seis costillas fracturadas y un derrame pleural descubierto tras su alta.
Los tres hijos de la paciente la describieron como inusualmente somnolienta, desorientada y con dolores durante su estancia, atribuyendo los incidentes a negligencia y a una medicación inadecuada que se desviaba de su régimen prescrito. Indicaron que no tenía historial de caídas en casa y que aportaron todas las medicaciones necesarias y la documentación al ingreso, incluidas barandillas para la cama tras un percance previo. Una hija expresó incredulidad ante la supervisión, insistiendo en que la familia nunca rechazó una propuesta de traslado hospitalario. Un hijo calificó el episodio de “terrible”, especialmente para su difunto padre.
El médico de 68 años, jubilado desde hace tres años, declaró que la examinó el 10 de mayo —ocho días después del ingreso— tras su primera caída de la cama. Detectó dolor en el lado derecho cerca de la escápula, diagnosticó una posible contusión o distensión de costillas, y prescribió reposo y analgésicos sin pruebas de imagen ni derivación hospitalaria. Tras más caídas, discutió el traslado con una hija, pero dijo que la familia optó por esperar porque el dolor parecía controlado. Mantuvo que los incidentes pasaban primero por enfermería y fisioterapia, y solo los escalados llegaban a él, rechazando las acusaciones de sobremedicación.
El exdirector Ernest Sáiz testificó que los ingresos en Respir no seguían los circuitos estándar, pero los nuevos residentes merecían una visita médica en unas 24 horas, aunque los plazos variaban. Confirmó la existencia de un registro de caídas, que las quejas familiares desencadenaron una inspección del Ministerio de Sanidad que llevó a cambios organizativos y al relevo de la coordinadora de enfermería, y que no se siguió el protocolo de revisión a 24 horas para pacientes de riesgo.
Las enfermeras de 2018 describieron turnos nocturnos con una enfermera y una auxiliar atendiendo a unas 80 residentes en varias plantas, lo que dificultaba revisiones exhaustivas. Los incidentes se registraban en las historias clínicas, y los protocolos se reforzaron tras la inspección. El médico describió a la familia como “difícil”, una caracterización disputada por Sáiz y el personal.
La fiscalía y la familia piden cuatro meses de prisión condicional y cuatro años de inhabilitación profesional, sustituibles dada su jubilación. La responsabilidad civil partía de 6.000 €, pero la acusación particular apunta a 20.000-25.000 € por el impacto familiar; CASS reclama 3.519,25 € por gastos prehospitalarios. La defensa busca la absolución. Una condena implicaría la responsabilidad de Salita, que podría superar los 30.000 € estimados previamente.
La familia declaró después a su madre, ahora con grave deterioro cognitivo y incapaz de testificar, como incapacitada para evitar repeticiones; su estado empeoró de forma irreversible tras las caídas. Salita enfrentó más quejas años después, incluidas cuatro en revisión por Asuntos Sociales en marzo de 2023, una denunciada a la policía por una caída relacionada con sujeciones. El juicio, en su tercer día, examina la actuación del médico en medio de fallos expuestos en los protocolos de atención.
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