Sant Julià de Lòria instala bolardos en Nagol para frenar aparcamientos peligrosos
El Consell de Sant Julià de Lòria colocó bolardos ayer tras quejas vecinales por vehículos que bloqueaban aceras y visibilidad. Cerni Cairat lo califica de medida definitiva de seguridad ante el crecimiento de la zona, con más agentes previstos.
Claves
- Bolardos instalados al inicio de la carretera de Nagol para impedir que vehículos particulares y camiones invadan aceras y tráfico.
- Quejas vecinales por aparcamientos que estrechaban carriles y bloqueaban visibilidad en paso peatonal.
- Prioridad a la seguridad sobre carga de negocios; se buscan alternativas.
- Ampliación de agentes de tráfico de 16 a 24 el próximo año para mayor control.
Obras municipales de Sant Julià de Lòria instalaron ayer bolardos al inicio de la carretera de Nagol para evitar el estacionamiento indebido de vehículos particulares y camiones de empresas que bloqueaban aceras peatonales y el tráfico.
La medida responde a nuevas quejas de los vecinos, que denunciaban vehículos mal aparcados —especialmente por las mañanas temprano— y mostraban su frustración por la falta de respuesta contundente de los agentes de tráfico. Los bolardos ocupan ahora la primera sección de la carretera, una zona con viviendas y comercios cerca del centro urbano, garantizando que no quede espacio para que los vehículos invadan la calzada o las aceras.
El líder del Consell de Nagol, Cerni Cairat, atribuyó el problema al crecimiento de la zona y al aumento del tráfico, señalando la costumbre arraigada de algunos vecinos y empresas de aparcar en la cuneta. Aunque los agentes han patrullado la zona desde hace tiempo, el Consell optó por esta barrera física como solución más fiable. «Creemos que puede ser definitiva», afirmó Cairat.
La seguridad sigue siendo la prioridad, subrayó Cairat, por encima de las necesidades individuales de los negocios, como la carga y descarga. El Consell está dispuesto a explorar otras opciones para permitir operaciones rápidas sin perturbar la carretera, aunque aún no se han definido. «Priorizamos la seguridad vial sobre intereses particulares», añadió.
Los vecinos llevaban tiempo alertando de los problemas: los vehículos aparcados estrechaban el carril de subida, dificultaban la conducción y bloqueaban la visibilidad en un paso de peatones clave, utilizado por clientes del centro de salud social cercano. Ya hay dos aparcamientos municipales en las inmediaciones que dan servicio a la zona, y aparcar en la cuneta siempre ha estado prohibido.
Los bolardos se suman a iniciativas recientes, como los tres reductores de velocidad instalados tras quejas por exceso de velocidad. Cairat indicó que el Consell tomará medidas similares donde haya riesgos para peatones.
Para reforzar la vigilancia, el Consell prevé ampliar su departamento de tráfico de 16 a 24 agentes el próximo año. Las recientes bajas de personal y vacantes no cubiertas han motivado una convocatoria abierta para seis nuevas contrataciones, respaldada por mejores salarios y condiciones, lo que permitirá más patrullas y controles proactivos en la parroquia.
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