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Cultura·

Mossèn Pepe Chisvert se despide con emoción en la misa canòlich de Andorra

Los feligreses llenaron el santuario de Sant Julià de Lòria en el Canòlich anual, que se convirtió en un adiós lacrimoso al rector Mossèn Pepe Chisvert con aplausos y abrazos antes de su traslado a Seu d'Urgell.

Claves

  • Chisvert, rector de Sant Julià de Lòria 15 años, se va el 1 de septiembre a la catedral de Seu d'Urgell y Consejo Episcopal.
  • Grandes multitudes en la misa Canòlich con aplausos, llantos y colas para comulgar; más de 860 mensajes y campaña de firmas para que se quede.
  • Pide acoger al sucesor Juan Pablo Esteban; anuncia Canòlich Music el 19 de noviembre en Sagrada Família. Repartidos 5.800 panes bendecidos con Espot presente.

Mossèn Pepe Chisvert, rector de la parroquia de Sant Julià de Lòria durante los últimos 15 años, utilizó su homilía en la misa principal del Canòlich para hablar de su próxima partida, efectiva el 1 de septiembre. Asumirá funciones como rector de la catedral de Seu d'Urgell —descrita como la catedral de Andorra— e integrará el Consejo Episcopal, el equipo directivo de la diócesis, al tiempo que mantendrá roles andorranos como delegado de Càritas Andorra y responsabilidades educativas.

El encuentro anual del Canòlich en el santuario de Sant Julià de Lòria atrajo grandes multitudes el sábado, convirtiendo el evento en una emotiva despedida a pesar de que Chisvert cuenta aún con tres meses en el cargo. Los feligreses llenaron la explanada, con largas colas de coches aparcados desde primera hora de la mañana. La misa incluyó aplausos, lágrimas y abrazos, mientras cientos hacían cola para comulgar de manos del propio Chisvert. Recibió cientos de mensajes —600 el jueves, 200 el viernes y 60 más antes de las misas del Canòlich—, junto a informes de una campaña de firmas para que se quedara.

En su homilía preparada, Chisvert reconoció la dificultad, diciendo que algunos podrían sentir tristeza, confusión o incomprensión, emociones que él también compartía. Enmarcó el traslado como la voluntad de Cristo y una nueva continuidad, no una ruptura, enfatizando que la Iglesia supera a cualquier rector individual y pertenece a Cristo. Basándose en la Virgen María y el Evangelio, instó a la humildad y la confianza, repitiendo sus palabras de aceptación. Sant Julià, dijo, permanece en su corazón y Laurèdia es su hogar, con Seu d'Urgell cerca geográfica y espiritualmente de Andorra.

Chisvert animó a apoyar a su sucesor, el sacerdote colombiano Juan Pablo Esteban, hasta ahora en Sort, pidiendo a la comunidad que lo acoja con generosidad como hicieron con él hace 15 años. Destacó hitos compartidos —bautizos, bodas, funerales, transformaciones parroquiales, mosaicos en la iglesia y el festival Canòlich Music, que seguirá organizando—. Anunció su próxima edición el 19 de noviembre en la basílica de la Sagrada Família de Barcelona.

El primer cónsul de Sant Julià de Lòria, Cerni Cairat, expresó pesar personal por la partida pero gratitud por el servicio comunitario de Chisvert y su colaboración con las instituciones locales. Lo calificó como un Aplec especial, el segundo año consecutivo con grandes noticias eclesiásticas, y señaló los lazos continuos de Chisvert a través de eventos como Canòlich Music. El acto repartió 5.800 panes bendecidos —500 más que el año anterior, incluidos 300 sin gluten—, con sardanas, la danza y música tradicional del Canòlich por el Esbart Laurèdia y la cobla Ciutat de Manresa. Asistieron autoridades como el jefe de Gobierno, Xavier Espot, que elogió el atractivo nacional del Canòlich.

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