Obispo de Urgell ordena sacerdotes a los diáconos Salas y Bea en La Seu d'Urgell
Edinson José Salas y Gilbert Bea serán ordenados sacerdotes por el copríncipe episcopal de Andorra en una ceremonia que inicia cuatro ordenaciones diocesanas este julio. Ambos comparten itinerarios de fe moldeados por el servicio y la adaptación.
Claves
- Obispo Josep-Lluís Serrano Pentinat preside la ordenación el 7 de julio a las 18 h en la Catedral de Santa Maria.
- Edinson José Salas remonta su vocación a la infancia en la parroquia; ve el sacerdocio como llamada diaria a imitar a Cristo.
- Gilbert Bea, filipino, superó barreras idiomáticas para unirse a la diócesis de Urgell y abrazar el ministerio pirenaico.
- La diócesis prevé cuatro ordenaciones en julio, incluida la de Carlos Rosas como diácono el 12 en Andorra la Vella.
La Catedral de Santa Maria en La Seu d'Urgell acogerá la ordenación sacerdotal de los diáconos Edinson José Salas y Gilbert Bea, de la diócesis de Urgell, el martes 7 de julio a las 18 horas. El obispo Josep-Lluís Serrano Pentinat, que ejerce como copríncipe episcopal de Andorra, presidirá el rito en la solemnidad de San Ot, imponiendo las manos a los dos hombres cuando ingresen en el sacerdocio.
Salas remonta su vocación a su implicación parroquial en la infancia, incluido el tiempo como monaguillo con las dominicas tras su Primera Comunión. Aquella experiencia le enseñó que la vida gira en torno al servicio y que la verdadera felicidad reside en dar a los demás. «Dios no llama a superhéroes, sino a personas de la vida cotidiana», reflexiona. Ve la ordenación como un «sí definitivo» tras años de formación en el seminario: no un título, sino una llamada diaria a modelar a Cristo Buen Pastor al servicio de la diócesis.
Bea inició su camino en el seminario de Manila, en Filipinas, sin imaginar un ministerio en los Pirineos. Respondiendo a lo que considera una invitación de Dios, se unió a la diócesis de Urgell pese a las incertidumbres, incluida una barrera idiomática que inicialmente le hizo sentirse anclado como «un águila que había perdido la capacidad de volar». Con el tiempo, se adaptó a la cultura y tradiciones locales, y creció espiritualmente. Describe el momento como «extraordinario», lleno de «profunda gratitud» por la confirmación divina de su llamada, y subraya la fidelidad a la voluntad divina por encima de las expectativas personales o ajenas.
Ambos expresan una mezcla de reverencia, alegría, humildad y responsabilidad. Salas siente «temor reverencial ante el misterio de Dios actuando a través de mis manos» junto a una «profunda alegría» por cumplir el sueño de Dios para su vida. Bea lo afronta con ganas de acompañar a la gente en la vida cotidiana, más allá de los sacramentos y la predicación.
Esta ceremonia da inicio a un mes significativo para la diócesis, con cuatro ordenaciones programadas. El 12 de julio, el seminarista Carlos Rosas, de la iglesia de Sant Esteve en Andorra la Vella, se convertirá en diácono allí. Le seguirá Mateo Arias el 19 de julio en Sant Miquèu, en Vielha. Estos eventos reforzarán el presbiterio y el diaconado de la diócesis.
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