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Medio ambiente·

Sant Julià de Lòria invierte 60.000 € en el bosque Feners de Juberri contra riesgos de incendios

La parroquia elimina biomasa sobrante de 11 hectáreas en el monte Feners de Juberri para mitigar amenazas de fuegos cerca de viviendas. Sigue un plan de gestión actualizado que prioriza zonas de conexión entre bosques y áreas urbanas.

Claves

  • 60.000 € para gestionar 11 ha de sotobosque cerca de Juberri, eliminando biomasa sobrante.
  • Franja tampón de 1 km de largo y 110 m de ancho que protege Naturland y urbanizaciones.
  • Cambio a árboles caducifolios menos inflamables como robles y encinas para mayor biodiversidad.
  • Parte de un plan de 152 ha hasta 2027, supervisado por el ingeniero Esteve Tor.

Sant Julià de Lòria ha destinado 60.000 euros este año a la gestión forestal en el área de Rabassa, centrándose en 11 hectáreas de sotobosque cerca de Juberri para reducir los riesgos de incendios.

Los trabajos forman parte del plan forestal actualizado de la parroquia y se dirigen a una zona de alto tránsito alrededor de Naturland y el pueblo. Los equipos han eliminado el exceso de biomasa que podría alimentar fuegos, retirando pinos rojos jóvenes o débiles y bojes. También han fomentado la expansión de árboles caducifolios menos inflamables como robles, encinas y cerezos silvestres, que ralentizan el avance del fuego y facilitan su extinción.

El conseller principal Cerni Cairat, que presentó el proyecto a los medios, lo describió como un cambio progresivo en la composición del bosque. Las acciones han creado una franja tampón de un kilómetro de largo y 110 metros de ancho, en forma de medio herradura. Esto protege Juberri, abajo, y la cota de 1.600 metros de Naturland, arriba, al tiempo que resguarda las urbanizaciones cercanas.

Aprobado el año pasado, el plan se basa en una evaluación de los bosques locales que identifica sitios prioritarios adyacentes a zonas edificadas. Cairat señaló que siglos de tala mantuvieron los bosques controlados, pero su disminución permitió un crecimiento denso y propenso a incendios, especialmente de pinos rojos. Más allá de la prevención de fuegos, las medidas buscan crear bosques más sanos, aumentar la biodiversidad, mejorar hábitats para especies nativas y recuperar pastos para el sector primario.

Cairat enfatizó la necesidad de una gestión integral, más allá de una simple limpieza de sotobosque, que fue una carencia previa del consistorio parroquial. El año pasado se invirtieron 20.000 euros en regeneración, con planes para mantener el nivel de 60.000 euros hasta 2027. La iniciativa global abarca 152 hectáreas a lo largo del tiempo, incluyendo lugares como Comabella, Montllobar, Francolí y Canòlich, con raleos selectivos durante cinco o seis años.

El ingeniero forestal Esteve Tor supervisa los trabajos, que incluyen el triturado de restos para mejorar el suelo y favorecer la fauna. Aunque la topografía de Andorra limita a menudo la propagación de incendios, las pendientes más suaves de Rabassa y el número de visitantes en Naturland elevan su prioridad. Cairat destacó el papel probado de los drones en el mapeo en otros lugares, con potencial para un uso más amplio en Andorra.

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