Volver al inicio
Negocios·

FMI advierte de desaceleración de la economía andorrana al 1,5% de crecimiento hacia 2030 en medio de repunte inflacionario

Andorra afronta una desaceleración económica prolongada tras un fuerte crecimiento, con presiones externas como el conflicto en Oriente Medio y altos costes energéticos que afectan al turismo y el comercio. El IPC de abril subió al 4,9%, por encima de España y Francia.

Claves

  • Crecimiento del PIB del 3,9% en 2025 al 2,1% en 2026 y 1,5% hacia 2030
  • IPC de abril al 4,9% interanual, el mayor desde noviembre de 2023, por transportes y combustibles
  • Riesgos: envejecimiento poblacional, escasez de vivienda, cambio climático en esquí
  • FMI pide reformas en productividad, vivienda y aprovechamiento del acuerdo con la UE

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido de que la economía de Andorra ha entrado en una fase de desaceleración sostenida, con un crecimiento que se espera que se modere progresivamente tras dos años de expansión superior a lo previsto. Según el informe del FMI, el crecimiento del producto interior bruto pasará del 3,9 % en 2025 al 2,1 % en 2026, estabilizándose en torno al 1,5 % hacia 2030, un nivel que la organización considera el potencial de la economía.

Este cambio sigue a la reciente dinámica impulsada por los servicios financieros, la construcción y el sector inmobiliario. Las presiones externas explican gran parte del enfriamiento, entre ellas el conflicto en Oriente Medio, los mayores costes energéticos e importaciones, que podrían reducir la demanda de los principales socios comerciales y afectar con mayor fuerza al turismo, el comercio minorista y la restauración. La exposición estructural de Andorra a interrupciones en infraestructuras transfronterizas añade vulnerabilidad.

A nivel doméstico, el impulso de las entradas de población y el auge de la construcción se está desvaneciendo, mientras que el turismo opera cerca de su capacidad, lo que limita nuevas ganancias. La inflación se mantiene elevada en medio de esta desaceleración: tras remitir en 2025, se prevé que se acerque al 3 % en 2026 antes de alinearse con los objetivos europeos. Esta combinación podría limitar la flexibilidad económica.

Los riesgos a más largo plazo incluyen el envejecimiento de la población, que elevará el gasto en pensiones y sanidad; la escasez de vivienda, que agrava las carencias de mano de obra; y el cambio climático, que amenaza al turismo de esquí con temperaturas más cálidas y menos nieve. El FMI urge reformas estructurales para impulsar la productividad, la vivienda asequible y nuevos sectores. También ve en el acuerdo de asociación con la UE una oportunidad para mejorar la resiliencia, pese a los costes de transición.

Por separado, la estimación avanzada del índice de precios al consumo (IPC) de abril alcanzó el 4,9 % interanual, ocho décimas más que el 4,1 % de marzo, según el departamento de estadística. El repunte se debe principalmente a mayores costes de transporte, en particular combustibles, con contribuciones menores de los alimentos y bebidas no alcohólicas. La vivienda, los suministros y los bienes y servicios diversos moderaron el aumento. El cambio mensual fue del 1,2 %.

Esta es la tasa más alta desde noviembre de 2023 (5 %), aunque inferior al pico del 7,6 % de 2022 ligado al conflicto en Ucrania. La cifra de Andorra supera a la de sus vecinos: el IPC avanzado de España en el 3,2 % (dos décimas menos) y el de Francia en el 2,2 % (cinco décimas más). La estimación cubre cerca del 97 % de los precios; los datos definitivos se publicarán el 14 de mayo.

Comparte el articulo en