Moody's confirma la calificación Baa1 de Andorra con perspectiva positiva
Andorra se beneficia de finanzas públicas sólidas y baja deuda, pero afronta riesgos del sector bancario sobredimensionado al 550% del PIB. El crecimiento se modera, mientras que los lazos con la UE podrían impulsar la diversificación.
Claves
- Activos bancarios cercanos al 550% del PIB suponen el principal riesgo pese a mejoras en supervisión
- Finanzas públicas fuertes con superávit del 3,5% del PIB en 2025 y deuda baja
- Crecimiento se ralentiza al 2,4% en 2026 y 1,9% en 2027 por presiones turísticas y demográficas
- Acuerdo de asociación con la UE clave para mejora; rechazo podría llevar a rebaja
Moody's ha confirmado la calificación soberana de Andorra en Baa1 con perspectiva positiva, elogiando las sólidas finanzas públicas del país, los bajos niveles de deuda y el marco institucional, al tiempo que advierte sobre vulnerabilidades en el sobredimensionado sector bancario.
La agencia señala los activos bancarios consolidados, cercanos al 550% del PIB en 2025, como el principal riesgo, ya que cualquier crisis podría repercutir en la actividad económica general y las finanzas públicas. Los avances incluyen una supervisión mejorada y un mecanismo de liquidez de emergencia de 2022, pero Andorra aún carece de un prestamista de última instancia plenamente operativo a la altura de los estándares de la eurozona. Los recientes cambios en el mecanismo de repo del Eurosistema para bancos centrales se ven de forma positiva, ya que amplían el acceso a liquidez en euros y mitigan los riesgos bancarios.
La diversificación económica sigue siendo limitada, junto con tensiones demográficas en el sistema de pensiones. Se prevé que el crecimiento se modere tras el 3,9% en 2025, hasta el 2,4% este año y el 1,9% en 2027, debido a un turismo, comercio minorista y tendencias demográficas más débiles. La inflación alcanzó el 4,2% en junio por los elevados costes globales de los combustibles y se espera que promedie el 3,1% en 2026.
Las finanzas públicas se mantienen sólidas, respaldadas por activos financieros significativos que actúan como colchón. El superávit estimado del 3,5% del PIB para 2025 se reducirá a cerca del 1,4% este año con un mayor gasto a lo largo de la legislatura, mientras que la deuda solo disminuirá de forma moderada. Los ingresos superiores a lo esperado —impulsados por el rendimiento económico general en lugar de subidas fiscales— han respaldado los superávits y la reducción de la deuda.
El elevado renta per cápita y los recientes avances en supervisión refuerzan aún más la perspectiva. La aprobación del acuerdo de asociación con la UE podría catalizar la diversificación, la resiliencia ante shocks y una mejora de la calificación; su rechazo podría llevar a su retirada. Una caída del crecimiento, turbulencias bancarias o problemas de pensiones sin resolver podrían derivar en una rebaja.
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