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Andorra aprueba subida del 2,8% del salario mínimo a 1.568 euros mensuales ante inflación del 4,2%

El Gobierno andorrano activa un ajuste extraordinario del salario mínimo para contrarrestar la inflación galopante y preservar el poder adquisitivo de los trabajadores de bajos ingresos. Líderes citan factores globales como los precios del combustible y prevén efectos en salarios y ayudas sociales.

Claves

  • Salario mínimo sube a 1.568,67 €/mes y 9,05 €/hora desde el 1 de julio, +2,8 %
  • Ajuste contrarresta inflación del IPC al 4,2 %, preserva poder adquisitivo
  • Ha crecido 45 % desde 2019, ahora 55 % del mediano, con efecto cascada previsto
  • Gobierno añade revalorización de pensiones, ayudas sociales y programa de asistencia al alquiler

El Gobierno de Andorra ha aprobado un aumento del 2,8 % del salario mínimo, elevándolo a 1.568,67 euros mensuales y 9,05 euros por hora, con efecto a partir del 1 de julio. La medida, calificada de "extraordinaria" por el ministro portavoz Guillem Casal, responde a una aceleración significativa de la inflación, con el índice de precios al consumo alcanzando el 4,2 % a finales de junio.

El jefe de Gobierno, Xavier Espot, anunció el aumento el lunes durante el Debate de Orientación Política, comprometiéndose a revisar el salario mínimo en julio sin esperar al inicio del próximo año. Vinculó la decisión al alza de los costes de vida en los últimos seis meses, influida por factores como el conflicto en Irán y el encarecimiento de los combustibles, similar a los ajustes realizados durante la crisis energética relacionada con Ucrania. Espot señaló que el salario había pasado de 1.050 euros mensuales en 2019 a 1.525,33 euros a principios de este año, un incremento del 45 % que supera el crecimiento de los precios en ese período.

Casal enfatizó que la actualización preserva el poder adquisitivo de los trabajadores de bajos salarios y vinculó beneficios como las pensiones de solidaridad para ancianos (9,4 millones de euros asignados) y discapacitados (5,7 millones de euros). Expresó confianza en un "efecto cascada" sobre otros salarios, aclarando que esto no sustituye la revisión rutinaria de fin de año. El mínimo se sitúa ahora en torno al 55 % del salario mediano, por debajo del 60 % recomendado por la Carta Social Europea, pero conforme al 50 % al considerar el transporte público gratuito, las ayudas sociales y la moderada presión fiscal. Casal destacó que el mínimo ha crecido un 22 % desde el inicio de la legislatura, superando el aumento inferior al 20 % del mediano.

Espot también detalló esfuerzos más amplios, como la revalorización de las pensiones bajas, la ampliación de ayudas sociales y un programa de asistencia al alquiler próximo para hogares que gastan más del 30 % de sus ingresos en renta, que abarcará renovaciones de contratos desde 2022 y nuevos arrendamientos.

Un editorial en El Periòdic d'Andorra del 1 de julio acogió la medida como una respuesta necesaria a la erosión de los ingresos bajos por la inflación, pero advirtió que subidas aisladas corren el riesgo de ser contrarrestadas por los costes habitacionales descontrolados sin una progresión salarial más amplia y reformas estructurales.

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