Agencia de Encamp compra los controvertidos terrenos de los Jardines de Juberri para inversión
Tras la polémica y el cierre, una agencia inmobiliaria comercializa el solar de 1.800 m² de los Jardines de Juberri en Sant Julià de Lòria como desarrollo privado único.
Claves
- Agencia promociona tres parcelas de 1.800 m² en entorno forestal privado como inversión premium.
- Escasez de suelo en la zona promete revalorización; compradores con total libertad de diseño.
- Venta tras polémica: jardines cerrados por multitudes, tráfico e aparcamientos ilegales.
- Propietaria Nicole Grignon, 88 años, se opuso a retirar esculturas por presiones económicas.
Una agencia inmobiliaria de Encamp ha comprado los terrenos ocupados por los Jardines de Juberri en Sant Julià de Lòria, comercializándolos como una oportunidad de inversión privilegiada en una zona con escasez de parcelas disponibles.
En un vídeo en redes sociales, la agencia promociona el solar como «una de las mejores oportunidades para hacer crecer tu patrimonio», destacando tres parcelas que suman unos 1.800 metros cuadrados. El terreno se encuentra en un entorno natural rodeado de bosque, con alta privacidad en una ubicación donde tales opciones son cada vez más escasas. El anuncio enfatiza la apreciación a largo plazo del valor, describiendo la compra como algo más que adquirir suelo: se trata de asegurar ganancias futuras. Los compradores podrían desarrollar a su ritmo con total libertad de diseño, en una zona donde el suelo es el activo más escaso, posicionado como una inversión pensada para revalorizarse con el tiempo. Los interesados pueden visitar contactando con la agencia a través de redes sociales.
La venta llega tras meses de polémica por los jardines, que atraían multitudes crecientes y generaron quejas vecinales. A principios de diciembre se alcanzó un acuerdo entre los vecinos de Juberri y las autoridades comunales de Sant Julià de Lòria para cerrar el lugar tal como funcionaba y retirar sus esculturas. El cónsul mayor Cerni Cairat argumentó que los jardines nunca estuvieron pensados para el turismo y se habían vuelto insostenibles. Apuntó que las redes sociales habían impulsado la masificación, desbordando una zona no preparada para un alto volumen de visitantes. Los locales llevaban tiempo denunciando problemas como caos circulatorio, aparcamientos ilegales que bloqueaban accesos privados y garajes, y la falta de servicios básicos.
Los vecinos describieron los fines de semana como caóticos, con movimiento constante de vehículos e incluso un autobús que una vez intentó dar la vuelta en la estrecha calle. Un vecino dijo que grupos pequeños eran manejables, pero las multitudes recientes habían desbordado la carretera privada, tensionando la convivencia.
La propietaria de las esculturas, Nicole Grignon, de 88 años, se opuso al cierre previsto para el verano y a la retirada, alegando que no había sido informada y no podía cumplir en plazo. Denunció que presiones económicas motivaban la iniciativa, relatando una sugerencia de que las obras quedaran para los locales tras su muerte, que rechazó de plano.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: