Volver al inicio
Negocios·

Andorra aprueba la eliminación gradual de los controles de alquiler para 2030

El proyecto de ley del Gobierno elimina los topes en 20.000 contratos a partir de 2027, lo que provoca la reacción de los sindicatos ante posibles subidas del 50-100% para inquilinos de bajos ingresos.

Sintetizado a partir de:
AltaveuDiari d'AndorraEl PeriòdicARABon Dia

Claves

  • Eliminación gradual: contratos de 2019 liberalizados en 2027; anteriores/más baratos después, total en 2030; excluye altos >2500 €/mes.
  • Topes 2027: IPC al 2,5%, subidas totales 3,5-8,5%; alquileres bajos suben a 10,70 €/m² en 3 años.
  • Ejemplo: piso 70 m² a 7,5 €/m² de 525 € a 564 € en 2027, 772 € en 2032.
  • Sindicatos advierten de saltos del 50-100% para jubilados con pensiones fijas, exigen topes de precios y registro.

El Gobierno andorrano ha aprobado un proyecto de ley para eliminar gradualmente los controles de alquiler en aproximadamente 20.000 contratos de alquiler prorrogados desde 2019, a partir del 1 de enero de 2027, con una liberalización total del mercado para 2030. La ministra de Vivienda, Conxita Marsol, presentó la medida, respaldada por el Consejo de Ministros, para su revisión parlamentaria urgente la próxima semana, con el objetivo de su aprobación en junio.

La legislación limita el componente del Índice de Precios de Consumo (IPC) de las subidas de alquiler al 2,5% solo en 2027, con un tope global del 3,5%-8,5% ese año al combinarse con ajustes anuales fijos del 1%-6% según los alquileres actuales por metro cuadrado. La restricción del IPC finaliza a partir de 2028. La eliminación gradual se aplica por fecha de firma del contrato y precio: anteriores a 2012 o inferiores a 6 €/m² en 2027; 2013-2015 o inferiores a 7 €/m² en 2028; 2016-2018 o inferiores a 8 €/m² en 2029; y 2019-2021 a partir de 2030, sin topes. Se excluyen los contratos superiores a 2500 € mensuales. Los alquileres por debajo de las tarifas de vivienda pública asequible —alrededor de 10,70 €/m² en Andorra la Vella y Escaldes-Engordany— deberán elevarse a esos niveles en tres años. Los propietarios deben ahora avisar con seis meses de antelación para renovaciones o cambios, en lugar de tres, y pueden priorizar a inquilinos con dos años de residencia o trabajadores cualificados con contratos de dos años.

Las estimaciones oficiales, basadas en un IPC del 2,5%, proyectan que un apartamento de 70 m² a 7,5 €/m² pasará de 525 € a 564 € mensuales en 2027, y alcanzará los 772 € en 2032. Marsol describió el plan como «progresivo y protector», con el objetivo de garantizar la seguridad de los inquilinos y el equilibrio del mercado. El jefe de Gobierno, Xavier Espot, destacó el interés de los propietarios en inquilinos estables.

Los sindicatos han endurecido su crítica. El secretario general de USdA, Gabriel Ubach, advirtió de que los contratos de bajo alquiler podrían sufrir subidas del 50%-100% o más al alinearse con los baremos asequibles, afectando gravemente a residentes de larga duración como jubilados con pensiones de 700-800 € que han pagado 400-600 € por arrendamientos de décadas ahora inexistentes en el mercado abierto. «Intenta encontrar hoy un piso de 400-500 €», dijo, calificando de «insensato» las subidas ligadas al IPC sin ajustes salariales y rechazando la dependencia de la asistencia: «¿Queremos una Andorra asistida?». USdA ve la reforma como una «liberalización masiva» del 80% de los 25.000 alquileres en cuatro años, que podría permitir el relevo de inquilinos por pagadores más altos y especulación derivada de políticas pasadas. Critican la vivienda pública como unidades «sociales» demasiado restrictivas, no como alquileres protegidos al estilo europeo amplio, y exigen elecciones, un registro de la propiedad, topes de precios, índices de referencia y fuertes garantías. Ubach cuestionó si el problema real lo representan los pagadores de alquileres bajos o los estudios de 2500 €, culpando a las políticas públicas de convertir la vivienda en un activo financiero mientras se respeta la propiedad privada.

El Sindicat d’Habitatge (SHA) rechazó el consejo del FMI de autorregulación, declarando la vivienda como una «urgencia extrema», no un problema a medio plazo. Un representante señaló que la concentración del mercado permite el dominio de precios sobre este bien esencial, advirtiendo de que la desregulación gradual podría volverse abrupta y favorecer a los especuladores. Destacaron una «simetría relativa» entre las posturas del Gobierno y el FMI, que priorizan las ayudas sobre las soluciones estructurales y convierten al Estado en caritativo: «Si el sistema fuera justo, no haría falta ninguna ayuda». SHA exige un índice de precios de referencia, registro de alquileres y límites anuales a las subidas, señalando que los contratos recientes de alquileres altos eluden el escrutinio. En un comunicado, argumentaron que el proyecto regula cuándo suben los alquileres en lugar de proteger a los inquilinos, exponiendo a miles a subidas o desalojos, con incrementos superiores al IPC que golpean más a las viviendas baratas: «El mercado seguirá funcionando igual: expulsando a la gente».

El presidente de los propietarios APBI, Jordi Marticella, respaldó la no intervención del FMI, citando mercados fuertemente regulados que pierden oferta y flexibilidad, «tensándose aún más», mientras los menos intervenidos funcionan mejor.

Los testimonios callejeros subrayan las presiones. Familias jóvenes en Escaldes pagan 1200-1900 € por pisos amplios, con algunos limitándose a un hijo ante las subidas —uno saltó de 900 € a 1650 € tras la maternidad por 110 m²—. Una madre con un arrendamiento de 12 años a 700 € afronta 1005 € en cinco años con subidas anuales del 7,5% (5% fijo más 2,5% IPC), un 43% de aumento, aunque se muestra resignada. Una pareja de Ordino afectada por la moratoria paga 1100 € por 118 m², con venta prevista en 2027. Pisos compartidos cuestan 800 € por 50 m² en La Massana o 900 € por 60 m² en Andorra la Vella. Algunos propietarios muestran moderación: uno alquila un piso renovado de 60 m² por 300 €, perdonando pagos durante el confinamiento. Los alquileres medios están en 13,50 €/m², con contratos de 2027 a 7,90 €/m².

Las medidas complementarias incluyen 650 unidades públicas, 356 pisos turísticos reconvertidos a residenciales, incentivos y un fondo SICAR para alquileres impagados con multas de hasta el 100% de las cantidades anuales. Marsol indicó que el borrador permite enmiendas.

Comparte el articulo en

Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: