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El presidente del fondo de pensiones de Andorra pide una transición de 20 años para elevar la edad de jubilación a 67

Jordi Cinca aboga por una fase gradual de reforma de pensiones de 20 años para minimizar disrupciones a los cotizantes a largo plazo, advirtiendo de que los retrasos podrían agotar las reservas

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraEl PeriòdicARAAltaveu

Claves

  • Propone transición de hasta 20 años: 64 años trabaja 15 días extra, 62 años 3 meses, 60 años 1 año, 50 años 2 años
  • Retrasar reformas arriesga agotar fondo de reserva, forzando pagos estatales de 300-400M euros anuales frente a presupuesto de 700M
  • Reservas actuales dan colchón financiero; reformas ideales habrían empezado hace 5 años
  • Desestima estimaciones de coste de transición como especulativas sin plan concreto

Jordi Cinca, presidente del comité de gestión del fondo de reserva de pensiones, ha abogado por un largo período transitorio de hasta 20 años para implementar las reformas de pensiones, incluida una subida gradual de la edad de jubilación a 67 años, con el fin de limitar las disrupciones para los cotizantes a largo plazo.

En una entrevista con la Agencia de Noticias Andorrana (ANA), Cinca enfatizó la necesidad de cautela al cambiar el modelo de pensiones. Propuso fases transitorias extendidas —potencialmente de dos décadas— para garantizar un impacto mínimo en quienes han cotizado durante muchos años bajo el sistema actual. Por ejemplo, un persona de 64 años próxima a la jubilación solo debería trabajar 15 días extra, una de 62 años tres meses más, una de 60 años un año adicional y una de 50 años dos años, en lugar de un salto abrupto a los 67.

Cinca advirtió de que retrasar las reformas arriesga agotar el fondo de reserva, obligando al Estado a cubrir déficits de entre 300 y 400 millones de euros anuales en los años pico. Con un presupuesto gubernamental de unos 700 millones de euros, tales pagos supondrían un golpe «brutal» a las finanzas públicas. «Debemos actuar con responsabilidad y no dar la espalda al problema», afirmó.

Aunque las reformas habrían sido ideales cinco años atrás, Cinca señaló que las reservas actuales actúan como un «colchón» financiero para suavizar el cambio. Intentar modificaciones tras su agotamiento carecería de este margen, complicando las medidas graduales.

Desestimó las estimaciones de coste de la transición como «puramente especulativas», afirmando que la comisión del fondo no proyectará cifras hasta que surja un plan concreto de reforma.

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