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Negocios·

Artesana argentina fabrica bolsos resistentes con cámaras de neumáticos reciclados

Silvia Marchissio transforma residuos en carteras y bolsos duraderos, promoviendo la sostenibilidad y el consumo responsable en Argentina.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Abogada reconvertida en artesana utiliza cámaras de neumáticos recicladas y papel laminado para bolsos y carteras duraderos.
  • Los productos incorporan cierres hechos a mano en lugar de cremalleras; las carteras de papel duran hasta 10 años.
  • Filosofía: evitar el agotamiento de recursos, reparar objetos, amueblar la casa con bienes recogidos.
  • Regenta el negocio con su pareja, criando a una hija con necesidades especiales en medio de retos familiares.

Silvia Marchissio, una artesana de 44 años de Salto, en Argentina, ha construido una carrera elaborando bolsos, carteras y otros artículos duraderos a partir de cámaras de neumáticos recicladas y papel laminado. Originalmente formada en Derecho, descubrió su pasión por la creación manual tras mudarse a la capital y explorar ferias de artesanía.

Sus productos destacan por su longevidad. Las carteras de papel tratado pueden durar hasta 10 años, según el uso, mientras que los bolsos —en particular un diseño trapezoidal muy popular— están construidos para resistir. En lugar de cremalleras, que se rompen con facilidad, utiliza cierres hechos a mano. «El objetivo es que duren», afirma.

La elección de materiales surgió de forma natural. Criada en el ámbito rural de Argentina, vio cómo los neumáticos se reutilizaban como maceteros. Al iniciar su línea de bolsos, obtuvo cámaras de autobuses turísticos a través de un amigo. Hoy, su filosofía guía el trabajo: evitar el agotamiento de recursos y promover el consumo responsable. «Estamos acostumbrados a consumir sin fin, no necesitamos tantas cosas», señala. Su propia casa está amueblada con objetos recogidos de la calle y ofrece reparaciones para prolongar la vida de los productos.

En los mercados, los clientes suelen admirar las piezas pero pasan de largo si no las necesitan, una reacción que le encanta. Las ventas no detienen el ciclo de producción y venta, aunque equilibrarlo con la vida familiar es lo más difícil. Marchissio y su pareja regentan el negocio juntos, criando a una hija de ocho años con necesidades especiales que requiere terapias intensivas y estimulación. Sin familia cercana, dependen de un círculo íntimo de amigos para el apoyo.

Las recompensas llegan con las reacciones: la gente mira asombrada, con los ojos muy abiertos ante las creaciones nacidas de residuos. «Es gratificante dar nueva vida a lo que iba a la basura», dice. Para Marchissio, es tanto artesanía como arte: construir a partir de la nada.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: