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La economía de Andorra crece un 2,2 % en el primer semestre de 2025 impulsada por el boom turístico

Sólido crecimiento del PIB impulsado por la demanda interna, récord turístico y construcción, aunque escasez de mano de obra y estancamiento minorista plantean desafíos.

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Claves

  • PIB real sube un 2,2 % interanual en el 2T 2025, superando la media prepandemia; turismo alcanza récord de 6,3 millones de pernoctaciones.
  • Demanda interna impulsada por empleo (+7100 desde 2019), bajo desempleo e ingresos crecientes.
  • Construcción se expande pero frena por escasez laboral (56 % en el sector) y límites de suelo.
  • CCIS urge reformas en vivienda e innovación para crecimiento sostenido por encima de la media de la eurozona.

La Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Andorra (CCIS) informa de que la economía mantuvo un sólido impulso en la primera mitad de 2025, con el PIB real subiendo un 2,2 % interanual en el segundo trimestre. Este ritmo supera la media de 2018-2019 del 1,8 % pero supone una moderación respecto a los mayores avances de 2024.

La robusta demanda interna sustentó el desempeño, impulsada por el aumento de población, un fuerte mercado laboral con más de 7100 empleos creados desde 2019, alivio de la inflación, tipos de interés más bajos e ingresos familiares crecientes que respaldaron el consumo y la inversión. El desempleo se mantuvo en mínimos históricos. El turismo logró hitos, superando por primera vez los dos millones de visitantes nocturnos en un semestre y totalizando 6,3 millones de pernoctaciones, el récord histórico. Avanzó la desestacionalización, con mayo y junio registrando un 19,8 % más de visitantes y un 20,5 % adicional de noches hoteleras, lo que indica un atractivo durante todo el año.

La construcción impulsó la expansión, respaldada por una financiación mejorada y una demanda residencial estable, aunque surgieron tempranas señales de desaceleración por escasez de mano de obra y suelo edificable limitado, agravado por suspensiones temporales de licencias de planeamiento urbano durante las revisiones del POUP. Los servicios contribuyeron de forma significativa, liderados por finanzas, inmobiliario, profesiones y actividades técnicas, educación y sanidad. Los servicios turísticos entraron en un crecimiento sostenible a niveles elevados tras los picos postpandemia. El comercio minorista se estancó ante menos excursionistas de un día, la competencia del comercio electrónico y cambios en los hábitos de consumo, mientras que la industria se debilitó pese a menores costes energéticos.

Las empresas identificaron restricciones internas clave: el alza de costes de suministros y materiales afectó al 43,6 % de las firmas, los gastos operativos preocuparon al 31,4 %, y la escasez de trabajadores cualificados golpeó con más fuerza a la construcción (56,3 % con vacantes) y la hostelería (50 %). El presidente de la CCIS, Josep M. Mas, señaló unos 1700 puestos sin cubrir, ligados a retrasos en permisos Schengen por cambios en el sistema de Entrada/Salida de la UE y problemas de acceso a vivienda. Abogó por alianzas público-privadas en vivienda, desregulación del mercado de alquileres y avales gubernamentales para primeras viviendas, descartando los bajos salarios como causa ante el robo de talento entre empresas mediante subidas salariales. Presiones más amplias incluyen altos costes de vida, tensión en infraestructuras y demandas sobre servicios públicos, sanidad y transporte.

Las perspectivas para la segunda mitad de 2025 siguen siendo optimistas, con un crecimiento previsto por encima de la media de la eurozona, impulsado por construcción, servicios, resiliencia turística y consumo, aunque las proyecciones turísticas se han suavizado hacia la normalización. Para 2026, la expansión debería continuar pero con una desaceleración progresiva. Los acuerdos arancelarios EE.UU.-UE mitigan algunos riesgos globales, pero la incertidumbre persistente, posible escalada proteccionista, presiones inflacionistas, volatilidad en mercados financieros, problemas en cadenas de suministro, tensiones geopolíticas y debilidad de la eurozona podrían frenar indirectamente el avance de Andorra.

La CCIS reclama potenciar la productividad y competitividad mediante innovación, diversificación y un modelo de turismo sostenible basado en la calidad, incluido el plan nacional de innovación que aspira a destinar el 7-8 % del gasto público a I+D para 2036. Mas enfatizó la necesidad de abordar desequilibrios estructurales como la vivienda para mantener el impulso, advirtiendo de que sin acción estos podrían dificultar la llegada de trabajadores y la actividad empresarial.

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