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El FMI señala la asequibilidad de la vivienda como el principal reto de Andorra y urge centrarse en el alquiler

Con el 65% de los hogares en alquiler y unos costes que gravan a los grupos de bajos ingresos en medio de precios disparados, el informe pide subsidios, impuestos a viviendas vacías y nuevas unidades reguladas para aumentar la oferta y aliviar las presiones.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • El 65 % de hogares en Andorra alquila; 13,9 % gasta >40 % de ingresos en vivienda, por encima de media UE.
  • Alquileres subieron 61 % (2015-2022) vs. 6 % crecimiento salarial (2017-2021), agravando escaseces.
  • FMI prioriza alquileres asequibles, subsidios y movilización de viviendas vacías sobre fomento de propiedad.
  • Propone 50 M€ para 300 unidades, impuesto a propiedades vacías y mejores datos para aumentar oferta.

Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha identificado la accesibilidad a la vivienda como el principal desafío social y económico de Andorra, instando a un cambio en la política pública hacia alquileres asequibles en lugar de la propiedad de viviendas.

El análisis describe un mercado dominado por el alquiler, en el que el 65 % de los hogares alquilaba en 2019, con unos costes que golpean con más fuerza a las familias de bajos ingresos, trabajadores poco cualificados y estacionales, jóvenes, recién llegados y residentes extranjeros. Alrededor del 13,9 % de la población gasta más del 40 % de sus ingresos en vivienda —por encima de la media europea—, mientras que casi la mitad de los inquilinos de bajos ingresos afrontan cargas excesivas. Estos datos de 2018-2019 respaldan los hallazgos, aunque el FMI señala cambios significativos desde entonces, incluidos alquileres que subieron un 61 % de 2015 a 2022 frente a un crecimiento salarial del 6 % de 2017 a 2021. La llegada de residentes de altos ingresos y la inclinación hacia desarrollos de lujo han agravado las escaseces, junto con el crecimiento poblacional, cambios demográficos e inversión extranjera a menudo con fines no residenciales.

Estas presiones, que superan el alza del 48 % en alquileres de la UE en el mismo periodo, limitan la atracción de mano de obra, la contratación y la inversión, con riesgo de arrastre económico estructural y tensiones sociales. La baja fluidez del mercado, impulsada por contratos de alquiler más largos y prórrogas automáticas, bloquea aún más el acceso para trabajadores temporales y nuevos llegados.

El FMI prioriza políticas de alquileres asequibles sobre la promoción de la propiedad, que considera que beneficia solo a un grupo reducido sin abordar los problemas centrales ligados al crecimiento dependiente de la inmigración de Andorra. Ayudas a inquilinos a corto plazo, como subsidios basados en ingresos, podrían evitar dificultades extremas pese a posibles distorsiones en los alquileres. Los controles de renta ofrecen alivio, pero pueden frenar la oferta y la movilidad si se aplican de forma rígida.

Las soluciones a largo plazo incluyen movilizar viviendas vacías o infrautilizadas —como mediante un nuevo impuesto a propiedades vacías, inspecciones para reincorporar 3.000 unidades, incentivos fiscales para alquileres asequibles, sanciones por mal uso y restricciones a pisos turísticos—. Aprueba iniciativas planificadas como 50 millones de euros para 300 unidades de alquiler regulado, un Instituto Nacional de la Vivienda, un Fondo de Vivienda, asociaciones público-privadas, cuotas reservadas en nuevas construcciones para residentes de larga duración y una mejor recogida de datos para suplir lagunas pasadas en estadísticas inmobiliarias. La revisión de incentivos fiscales también ayudaría a equilibrar el mercado.

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