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Negocios·

Jubilado de 79 años, a juicio por retener 11.000 € de cotizaciones a la Seguridad Social de empleados

Un expropietario de una empresa metalúrgica se enfrenta a cargos de apropiación indebida agravada por no ingresar más de 11.277 € en cotizaciones de trabajadores a la CASS.

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraAltaveu

Claves

  • Fiscalía: El acusado descontó pero no transfirió 11.277 € de cuotas de Seguridad Social de empleados en medio de dificultades de la empresa.
  • Defensa: Cantidad real impagada, 2.897 €; retrasos por contable, rechazos bancarios, quiebra en 2014 con 280.000 € de deudas.
  • Como único socio, vendió su coche particular para pagar salarios; ahora jubilado sin bienes y viviendo de pensión.
  • El tribunal suspendió tras pruebas y testimonios; sin fecha para sentencia.

Un jubilado de 79 años se sentó en el banquillo en el Tribunal de Corts por un delito continuado de apropiación indebida agravada al no ingresar más de 11.277 € en cotizaciones de la Seguridad Social de empleados a la CASS desde su empresa metalúrgica en 2013 y 2014.

La fiscalía presentó pruebas documentales que muestran cómo el acusado, como único socio responsable de la gestión de facturas y pagos, descontó las cuotas de los trabajadores durante las dificultades financieras de la empresa pero no las transfirió. Solicitaron la pena mínima de un año de prisión en suspenso, cuatro años de suspensión y el pago íntegro de la responsabilidad civil. La acusación particular subrayó el perjuicio financiero directo a los empleados y las posibles graves consecuencias de las cotizaciones no pagadas.

La defensa rebatió que la cantidad real no abonada rondaba los 2.897 €, sin evidencia de intención de lucro. Argumentaron que los retrasos se debieron al contable de la empresa y a una firma externa, rechazos bancarios por falta de fondos y la quiebra de la empresa en 2014, que dejó deudas superiores a 280.000 € tras casi 20 años de actividad. Como único socio pero no administrador formal, carecía de control directo sobre los fondos e intentó salvar la empresa, incluyendo la venta de su coche particular para pagar salarios. Ahora jubilado, viviendo de una pensión en un piso de alquiler sin bienes, dijo al tribunal: «La gente buena puede cometer errores, y una mala gestión sin intención no debería condenar a nadie».

El acusado optó por no declarar, y su letrado señaló su conocimiento tardío del problema por la contabilidad externalizada. Los testigos incluyeron a una exadministrativa que gestionó facturas y pagos a la CASS en los últimos meses de la empresa, que confirmó retrasos pero no cifras exactas, y a un trabajador de larga duración empleado durante 17 años que indicó que los pagos se retrasaron a medida que crecían las deudas. La ex trabajadora añadió que no recibió notificaciones de la CASS sobre impagos y recordó las dificultades para pagar salarios antes del cierre.

El tribunal escuchó todas las pruebas y testimonios antes de suspender la vista. No se ha fijado fecha para la sentencia.

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