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Negocios·

La Seu d'Urgell pierde su matadero tras 65 años

La histórica planta cárnica Mafriseu cierra por jubilación sin sucesor, obliga a ganaderos locales a viajar más de 100 km y perjudica a los pequeños productores

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Bon Dia

Claves

  • Cerró en diciembre tras jubilación de gerentes sin comprador; buscaban sucesor desde hace 10 años.
  • Evolucionó de sacrificio a procesamiento completo: hamburguesas, embutidos, maduración para terneros, potros, corderos.
  • Procesaba 300-400 animales/semana; 20 % sacrificio, resto para industrias y venta al por menor.
  • Ganaderos afrontan viajes de +100 km y costes mayores; piden revitalización y centro de caza silvestre.

**La Seu d'Urgell pierde su matadero tras 65 años de actividad**

La planta de procesamiento de carne Mafriseu, en La Seu d'Urgell, capital del Alt Urgell, cerró de forma permanente el pasado diciembre tras la jubilación de sus gerentes y la falta de un sucesor. Con más de 65 años de operación, el centro había evolucionado desde el sacrificio básico hasta convertirse en un núcleo completo de la industria cárnica, con cámaras de maduración y salas para producir artículos listos para el consumidor como hamburguesas, brochetas, embutidos y otros productos, todo con trazabilidad completa del animal.

El gerente Domènec Estany había buscado comprador o sucesor durante unos diez años, contactando con intereses locales y empresas externas, pero las negociaciones fracasaron. «Las empresas externas nos vieron demasiado pequeños y no cumplimos sus expectativas, mientras que los locales nos consideraron demasiado grandes», explicó. La planta podía manejar de 300 a 400 animales semanales solo en sacrificio, o alrededor de 50 terneros, 15 potros y 200 corderos si se incluía el procesamiento posterior. El sacrificio representaba solo el 20 % de las operaciones; desde los años 80, empaquetaba productos para grandes industrias, ampliándose al por mayor y al consumidor directo en los 90.

La asistente administrativa Victòria Roig destacó la instalación integrada, con salas de maduración con temperatura y humedad controladas, que permitían a clientes de diversos condados pirenaicos elegir periodos de curación, cortes y envasado. La planta sacrificaba hace 40 años un volumen significativo de cerdos, para luego orientarse hacia el bovino, y apoyaba la producción de 130 familias bajo la Indicación Geográfica Protegida de Ternera de los Pirineos Catalanes. Antes de cerrar, procesaba potros, terneros, corderos y canales de porcino.

Los ganaderos locales ahora deben recorrer más de 100 km para servicios similares, algunos hacia Balaguer o una planta al otro lado de la frontera en la Alta Cerdanya, con costes más elevados. Joan Guitart, coordinador de zonas de montaña de la Unió de Pagesos, calificó el cierre de «pérdida importante» que erosiona la competitividad de los pequeños productores. El transporte de animales genera estrés, apuntó, y urgió a las autoridades a revitalizar el centro —quizá con ganaderos como principales accionistas— y explorar Andorra como mercado para carne pirenaica. También reclamó un centro de recogida de caza silvestre ante el sobrepoblamiento de ciervos, jabalíes y corzos, para impulsar actividad económica y rentas de los cazadores.

Estany lamentó la escasa ayuda administrativa, pero se muestra optimista ante una posible reapertura.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: