Volver al inicio
Negocios·

Propietarios andorranos exigen el fin inmediato del congelamiento de alquileres

Los propietarios rechazan el plan gubernamental de desregulación gradual de alquileres a partir de 2027 y piden su levantamiento instantáneo tras años de controles en medio de la reacción de los inquilinos.

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraAltaveuEl PeriòdicARA

Claves

  • APBI rechaza el deshielo gradual desde 2027 y exige desregulación inmediata e incentivos.
  • Subidas máximas de alquiler estimadas en 200 € en 5 años para propiedades de 500-1000 €/mes.
  • Proyecto de ley del Gobierno escala subidas por antigüedad del contrato y tipo, con preaviso de 6 meses y multas.
  • Ministra anuncia 500 alquileres públicos para 2027 y fondo por impago en medio de protestas.

**Propietarios andorranos exigen el fin inmediato del congelamiento de alquileres mientras el Gobierno avanza en un deshielo gradual**

La Asociación de Propietarios de Andorra (APBI) ha rechazado la última propuesta del Gobierno para descongelar los contratos de alquiler, exigiendo el levantamiento inmediato de los controles tras años de intervenciones. El presidente de la APBI, Jordi Marticella, afirmó que el plan, presentado en una reciente reunión con socios y no socios, «no convenció del todo» a los participantes. En un desayuno organizado por la Asociación de Empresas Familiares Andorranas (EFA), instó a una acción rápida: «Dado los años de intervenciones y congelamientos, nuestro objetivo es desregular lo más rápido posible, y eso significa ahora».

Los propietarios propusieron ajustes, como incentivos fiscales, apoyo a rehabilitaciones de edificios, mejor gestión de alquileres y un calendario de deshielo más acelerado. Marticella desestimó las advertencias de los sindicatos de inquilinos y USdA sobre subidas descontroladas, señalando que los incrementos son opcionales y se extienden en el tiempo. Los cálculos de la APBI sugieren un máximo de 200 € en cinco años en el peor caso, afectando sobre todo a alquileres entre 500 y 1000 € mensuales —algunos pisos grandes con plaza de aparcamiento por debajo de 500 €—. Argumentó que los alquileres actuales bajos son insostenibles para los propietarios ante los costes de mantenimiento y culpó a las intervenciones de los desequilibrios del mercado, como la paralización de la rotación y los precios más altos en nuevos arrendamientos no regulados por la codicia y la incertidumbre legal.

El proyecto de ley del Gobierno, titulado «aprobación del régimen jurídico de los contratos de alquiler de vivienda habitual para 2027-30», establece una desregulación escalonada en cuatro años a partir de 2027. Los contratos de 2012 o anteriores, o por debajo de 6 € por metro cuadrado, se descongelan primero; 2013-2015 o por debajo de 7 € en 2028; 2016-2018 o por debajo de 8 € en 2029; y 2019-2021 en 2030. Tras el deshielo, los propietarios pueden optar por subidas progresivas por encima del IPC: hasta 6 % + IPC para alquileres de 6-7 €/m², decreciendo hasta 1 % + IPC por encima de 12 €/m², en cinco años. Los alquileres por debajo de los baremos de vivienda pública parroquial pueden subir proporcionalmente en tres años para igualarlos. Las infracciones conllevan multas del 50 % del alquiler anual más compensación al inquilino. Novedades incluyen seis meses de preaviso para finalizaciones —ampliados de tres— y excepciones para ventas, uso familiar o no renovación por el inquilino.

El borrador llegó esta semana al Consejo Económico y Social (CES), generando profundas divisiones. El secretario general de USdA, Gabriel Ubach, lo calificó de traición, anunciando protestas, recogidas de firmas y demandas de elecciones anticipadas, alegando que expulsa a trabajadores, jóvenes y jubilados. Sergi Esteves, de SEP, criticó la falta de topes más amplios ligados a precios de vivienda pública y soluciones estructurales. La Confederación Empresarial Andorrana (CEA) elogió el equilibrio pero pidió subidas mayores (hasta 8 % + IPC) y ajustes más rápidos para alquileres bajos.

La ministra de Vivienda, Conxita Marsol, defendió el enfoque «progresivo y protector» como de interés general, señalando que las subidas se alinean con las tasas de vivienda pública y protegen a los inquilinos actuales. Anunció el uso del superávit presupuestario de 2025 para licitaciones públicas de compra de edificios, con objetivo de 500 alquileres públicos para finales de 2027 —potencialmente 150 más—, más un fondo de garantía por impago, incentivos a alquileres asequibles y compensaciones por desalojos por «trampa familiar».

Las consultas al Instituto de la Vivienda han aumentado por la incertidumbre, aunque no hay oleada de finalizaciones antes de 2027. Las solicitudes de vivienda pública se mantienen estables en unas 50 mensuales, con asignaciones en curso como las 24 viviendas de Arinsal.

Comparte el articulo en

Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: