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Propietarios andorranos intensifican desalojos y subidas de alquileres antes de la desregulación de 2027

Los caseros notifican a los inquilinos la finalización de contratos y aumentos de más de 300 € antes de que una ley de vivienda descongele los alquileres a partir de enero de 2027, en medio de tensiones crecientes.

Sintetizado a partir de:
Bon DiaDiari d'Andorra

Claves

  • Propietarios emiten notificaciones de terminación para contratos que expiran en ~1 año, ofreciendo renovaciones con subidas >40 % (p. ej., 700 € a 1200 €/mes).
  • Inquilinos denuncian presiones de desalojo pese a protecciones de la ley de 2023; un caso desalojado tras subida sin justificación.
  • INH confirma aumento de consultas sobre deshielo de alquileres pero tramita casos rutinariamente; cambios limitados al 10 % ahora, excepciones para uso propio/familiar.
  • Críticos dicen que el borrador favorece a propietarios con subidas 1-6 % anuales + IPC; solicitudes de vivienda pública estables en ~50/mes.

Los propietarios andorranos siguen notificando a los inquilinos la terminación de contratos y subidas de alquiler de 300 € o más de cara a la desregulación de una propuesta ley de vivienda, mientras el Institut de l'Habitatge recibe un aumento de consultas tanto de arrendatarios como de propietarios que buscan claridad sobre los cambios previstos a partir del 1 de enero de 2027.

Los inquilinos con contratos bajo prórrogas obligatorias informan de haber recibido notificaciones formales de que los arrendamientos finalizarán al expirar —a menudo en unos doce meses—, seguidas de ofertas verbales para renovar a precios que saltan de 700 € a 1200 € mensuales, superando el 40 % en algunos casos. Un arrendatario describió la presión: enfrentar el desalojo en un mercado tensionado o aceptar el aumento ahora, junto con los gastos de fianzas, comisiones de agencias y mudanzas. Un caso aparte pone de relieve resultados más duros: un inquilino que aceptó una subida de alquiler a principios de 2025 por mejoras en el edificio fue desalojado este año sin justificación expuesta, pese a las protecciones de la Ley de Medidas para Estimular y Estabilizar el Mercado de Alquiler de 2023. La notificación aludía a renovaciones anuales tácitas desde la expiración del contrato original de 2017 en 2022, fijando un fin «irrevocable» en 2026, saltándose motivos como uso personal o obras mayores.

La directora del Institut de l'Habitatge (INH), Marta Alberch, confirmó un aumento de consultas generales sobre el «deshielo» de los alquileres congelados a medida que se conocen detalles de la ley, aunque no existe un texto aprobado. La entidad no ha detectado un pico en notificaciones de terminación o propuestas, y tramita los casos de forma rutinaria verificando el cumplimiento legal. Los propietarios pueden proponer cambios —limitados al 10 % según las normas vigentes—, pero los inquilinos pueden rechazarlos, asegurando prórrogas hasta 2027 con aviso adecuado y un nuevo contrato de cinco años requerido. Las excepciones válidas incluyen la recuperación de viviendas para propietarios o familiares directos.

Críticos de la Housing Union (SHA), Concòrdia y el Partit Socialdemòcrata sostienen que el borrador favorece indebidamente a los propietarios, permitiendo subidas anuales del 1-6 % más IPC durante cinco años en base a tarifas actuales por metro cuadrado, con una a tres años extra de prórrogas para contratos posteriores a 2012, pero sin mecanismos de ejecución. Las solicitudes de vivienda asequible se mantienen estables en unas 50 mensuales, superando las 1000 en total, con Alberch anticipando cambios según las reglas definitivas. Las asignaciones actuales incluyen 24 viviendas en el complejo Ribasol de Arinsal, con plazos próximos; el parque público más amplio alcanzará casi 500 unidades para 2027 en lugares como Aixovall, Ordino y Andorra la Vella. Las autoridades no han abordado directamente estas acciones preventivas.

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