Recursos judiciales retrasan subastas de activos en quiebra de Assegurances Generals
Los repetidos desafíos de los exdirectores de la aseguradora en quiebra paralizan las ventas de activos para repagar a los acreedores, pese a algunas subastas exitosas en medio de.
Claves
- Aseguradora en quiebra en 2019; activos congelados, subastas iniciadas en 2022 pero ralentizadas por recursos.
- Algunas subastas completadas y notariadas; otras pausadas para evitar bloqueos por recursos.
- Administrador judicial destaca leyes andorranas protectoras que permiten desafíos; proceso continúa.
- Acreedores cuestionan valoraciones; partes en quiebra reclaman 200 M€ de valor, arriesgando precios de venta más bajos.
Los recursos judiciales presentados por las partes en quiebra en el caso de Assegurances Generals están retrasando la subasta de los activos embargados, lo que complica los esfuerzos para compensar a los acreedores.
La aseguradora fue declarada en quiebra por la Batllia en 2019, lo que llevó al congelamiento de los activos propiedad de sus exdirectores. En 2022 se iniciaron los preparativos para las primeras subastas con el fin de repagar a los afectados, pero los continuos recursos legales de las partes en quiebra han ralentizado el proceso.
Saig Xavier Granyó, administrador judicial encargado de la liquidación, ha afirmado que el proceso sigue activo pese a los obstáculos. Algunas subastas ya se han realizado, con activos adjudicados y notariados a nuevos propietarios. Sin embargo, otras han sido pausadas por precaución ante la constante oposición de las partes en quiebra.
«El procedimiento continúa, pero por prudencia algunas subastas están pausadas», declaró Granyó a Diari d'Andorra. Enfatizó que ninguna resolución judicial exige la paralización y que los retrasos buscan evitar que los compradores sufran bloqueos de meses por nuevos recursos. En un caso, un recurso llevó a la anulación de una adjudicación, impidiendo que el comprador completara la compra, un suceso raro en medio de varias ventas exitosas desde 2019.
Granyó describió el proceso de seis años como más complejo de lo previsto, debido a la estrategia de las partes en quiebra de recurrir cada paso. Reconoció su derecho a hacerlo según la ley andorrana, a la que calificó de «muy protectora» con las salvaguardas necesarias. Antes, las partes en quiebra intentaron recomprar todos los activos, pero la Batllia rechazó la oferta; ahora han recurrido ante el Tribunal Constitucional, con una decisión esperada en los próximos meses.
Un grupo de acreedores franceses ha criticado las valoraciones de los activos por estar infravaloradas, lo que ha motivado una queja al presidente Emmanuel Macron. Las partes en quiebra afirman que el valor total alcanza los 200 millones de euros, suficiente para cubrir todas las deudas. Granyó rechazó esta cifra, argumentando que precios excesivamente altos disuaden las ofertas y reflejan valoraciones poco realistas. Advirtió de que tales acciones arriesgan «envenenar» el proceso, ahuyentando compradores y potencialmente reduciendo los precios de venta, lo que disminuiría los fondos para los acreedores.
Fuentes originales
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