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Negocios·

Invertir en tiempos de IA: expertos instan a una adopción estratégica y cautela inversora

Un evento de Creand en Andorra la Vella se centró en cómo la IA remodelará las organizaciones, la productividad y las dinámicas de mercado, instando a su implementación práctica.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Trías de Bes comparó la IA con una revolución industrial, citando posibles ganancias de productividad del 20-40 % según el sector.
  • A las pymes les recomendaron empezar con herramientas básicas (ChatGPT/Bard), seguir más de 70.000 apps especializadas y externalizar la evaluación de IA si faltan recursos.
  • Impactos inmediatos probables en RRHH y servicio al cliente; los empleos se reasignarán a tareas de mayor valor en lugar de eliminarse.
  • Macià advirtió a los inversores que sean selectivos, eviten pagar de más por exposición a IA y tengan paciencia mientras las empresas se adaptan e invierten.

La sesión de mañana en el edificio de Creand en Andorra la Vella —organizada por Creand Crèdit Andorrà y titulada «Invertir en tiempos de inteligencia artificial»— reunirá perspectivas de inversores y empresas sobre cómo la IA está remodelando las organizaciones, los mercados y la estrategia. El experto en emprendimiento Fernando Trías de Bes delineará cómo pueden abordar las empresas la implementación de la IA, mientras que David Macià, director de Inversiones y Estrategia de Mercado en Creand Asset Management, enfatizó los riesgos para los inversores durante grandes cambios tecnológicos y la necesidad de selectividad y paciencia.

Trías de Bes enmarcó la IA como una revolución comparable a la revolución industrial en su potencial impacto en esferas sociales, educativas y empresariales. Citando estudios, dijo que son posibles ganancias de productividad del 20-40 % según el sector. Para las pequeñas y medianas empresas, aconsejó empezar con herramientas básicas como ChatGPT o Bard para aprender cómo funciona la tecnología, con una implementación más completa a través de la aparición de aplicaciones específicas.

Señaló que hay más de 70.000 aplicaciones especializadas en desarrollo y urgió a las empresas a seguir de cerca estos avances. Si una empresa carece de capacidad interna para evaluar o desplegar soluciones de IA, externalizar a una firma asesora es una opción sensata; ignorar la tendencia, advirtió, no es aceptable.

Trías de Bes identificó los recursos humanos y el servicio al cliente como áreas que probablemente verán el impacto más inmediato: la IA puede redactar anuncios de empleo, preseleccionar candidatos e incluso explicar su razonamiento, y puede automatizar interacciones rutinarias con clientes. Al mismo tiempo, enfatizó que elementos como la intención, el tono y el contexto en las comunicaciones seguirán requiriendo juicio humano. En lugar de pérdidas masivas de empleo, caracterizó el cambio como una reconversión profesional, con los trabajadores reasignados a actividades de mayor valor.

Describió cuatro fases en el efecto de la IA en los negocios: la fase inicial de ganancias de productividad; cambios posteriores en las dinámicas de mercado; cambios en la intensidad competitiva que pueden eliminar algunos intermediarios; y, finalmente, posibles alteraciones en la estructura de sectores enteros. Qué sectores se verán más afectados sigue siendo impredecible, dijo, y el desafío central para las empresas es entender cómo la IA afecta su modelo de negocio específico.

A pesar de la novedad de la tecnología, Trías de Bes argumentó que el análisis de impacto sigue siendo un ejercicio analógico basado en herramientas estratégicas tradicionales como SWOT/DAFO y la capacidad analítica humana.

Desde el punto de vista de la inversión, Macià instó a la cautela. Trazando un paralelo con las inversiones en telecomunicaciones de finales de los 90 alrededor del auge de internet, advirtió que el entusiasmo puede llevar a pagar de más por exposición a una nueva tecnología. Los inversores deben ser selectivos, evitar pagar de más y tener paciencia, dijo, porque las innovaciones a menudo requieren aprendizaje, adaptación de procesos e inversión inicial antes de generar retornos. Macià también argumentó que es improbable que la IA elimine empleos de forma masiva y que puede crear nuevos roles, en línea con transiciones tecnológicas pasadas.

La orientación práctica de la sesión incluyó realizar una revisión interna y externa para decidir qué automatizar, y luego explorar el mercado en busca de plataformas que mejoren los procesos. Las empresas deben evaluar si la IA afecta tareas individuales o proposiciones de valor completas y adaptar la estrategia en consecuencia.

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