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Unión Sindical Andorrana critica la descongelación de alquileres como impulsora irresponsable de la crisis de vivienda

El sindicato advierte de que el tope a subidas de alquiler del 6% más inflación expulsará a residentes, trabajadores y pensionistas en medio de los costes crecientes

Sintetizado a partir de:
Bon DiaAltaveuEl PeriòdicDiari d'Andorra

Claves

  • USdA califica de «irresponsable» el tope de alquileres del 6% + inflación, que agrava la expulsión de residentes de larga duración por subidas inasumibles.
  • Valoraciones defectuosas ignoran edad y estado de pisos; salarios estancados, pensiones bajas y ayudas limitadas empeoran la crisis para trabajadores y ancianos.
  • El sindicato exige topes ligados a ingresos, mejores protecciones contra cambios demográficos «neoliberales».
  • Gobierno aprueba 8 ayudas para primera vivienda con propiedades medias de 407.000 € y subsidios totales de intereses durante 7 años.

La Unión Sindical Andorrana (USdA), integrada en el Consejo Económico y Social (CES), ha criticado la propuesta de descongelación de alquileres del Gobierno como «irresponsable», advirtiendo de que las subidas anuales limitadas al 6% más inflación acelerarán la «expulsión real y sostenida» de residentes de larga duración, trabajadores y pensionistas.

En su comunicado del miércoles, la USdA argumentó que la medida agrava una crisis de vivienda que obliga a marcharse a personas que llevan años viviendo en Andorra ante los alquileres inasumibles en aumento. Destacó defectos en las valoraciones uniformes de las propiedades, que priorizan tamaño y ubicación pero ignoran la edad del edificio, su estado o la eficiencia energética, permitiendo que pisos antiguos alcancen precios similares a los de obra nueva y perjudicando a los inquilinos. Otras presiones incluyen salarios del sector privado estancados frente a costes crecientes, ayudas públicas limitadas más allá del salario mínimo, pensiones a menudo inferiores a este y alquileres fuera del alcance de muchos, especialmente pensionistas que destinan la mayor parte de sus ingresos a la vivienda. «Con esta liberalización promovida por el Gobierno, muchos pensionistas quedan directamente condenados a abandonar Andorra», afirmó el sindicato, citando una tendencia en curso.

La USdA denunció las políticas «neoliberales» por fomentar una «sustitución económica y social», en la que los residentes consolidados se van mientras el sistema atrae a altos ingresos y trabajadores no comunitarios con salarios bajos, erosionando las condiciones laborales. Subrayó que los recién llegados no tienen culpa, culpando en cambio a un modelo que explota la inseguridad para reducir costes y alterar la demografía. Las soluciones demandadas incluyen topes de alquiler vinculados a los ingresos, valoraciones que tengan en cuenta edad, mantenimiento y eficiencia, mayores protecciones para trabajadores y pensionistas, y políticas que eviten que la residencia se convierta en «un privilegio reservado a recién llegados con alto poder adquisitivo y precaria laboralidad».

Funcionarios del Gobierno, incluida la ministra de Vivienda Imma Marsol y el portavoz Guillem Casal, han defendido el plan. Casal, respondiendo a la USdA el jueves, señaló consultas con propietarios —que aplicarán las normas— e inquilinos, incluyendo una reunión entre el jefe de Gobierno, Marsol y el Sindicato de la Vivienda. Indicó que el borrador está recibiendo ajustes finales antes de presentarse como proyecto de ley para revisión por los partidos y debate parlamentario, con el objetivo de equilibrar una liberalización gradual del mercado con límites a las subidas para evitar repuntes de precios y proteger a los ciudadanos «en interés general».

En un esfuerzo paralelo, el Consejo de Ministros aprobó esta semana siete nuevas solicitudes del programa de adquisición de primera vivienda, lanzado en octubre, elevando el total a ocho resoluciones favorables de 15 recibidas. Dos solicitudes se retiraron y cinco siguen en revisión, procesadas de forma secuencial hasta agotar el presupuesto. Las propiedades aprobadas promediaron 407.375 €, con subsidios medios de intereses de 58.047,50 €. La iniciativa ofrece garantías hipotecarias del 100% durante siete años, cubre todos los intereses en ese periodo, elimina señales iniciales y exige siete años de residencia (al menos un solicitante por grupo), no poseer propiedades previas, activos inferiores al 30% del valor de la vivienda y compras hasta 600.000 €. Los préstamos se dividen en una fase de siete años a Euríbor +0% (financiada por el Gobierno) y el resto a Euríbor +0,50%, con plazos de 20-50 años que aseguran cuotas cercanas a un tercio de los ingresos y que ningún beneficiario supere los 80 años al vencimiento. Los responsables afirman que facilita la transición de inquilino a propietario y apoya el parque de vivienda permanente.

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