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Andorra aprueba reformas en vivienda pública para facilitar acceso a más familias

El Consejo de Ministros eleva límites de ingresos e incluye a pensionistas por discapacidad y separados. Los cambios responden a datos de solicitudes y buscan alinearse con estándares europeos ante presiones del mercado.

Claves

  • Umbrales de ingresos elevados: parejas con 2+ hijos hasta 2,9 veces salario mínimo (~4.420 €/mes)

El Gobierno andorrano ha aprobado cambios en las regulaciones que rigen el acceso a la vivienda pública, facilitando que más familias cumplan los requisitos en medio de las crecientes presiones en el mercado inmobiliario.

El Consejo de Ministros aprobó la reforma el miércoles, tras analizar casi 1.200 solicitudes recibidas desde el lanzamiento del registro de solicitantes en 2024. El portavoz del Gobierno, Guillem Casal, indicó que las actualizaciones abordan vulnerabilidades no captadas del todo por las normas anteriores, convirtiendo el sistema de vivienda pública en una herramienta más sensible a la realidad. Describió las regulaciones como "vivas", que evolucionan en base a datos reales, y señaló que ajustes previos ya habían ampliado la cobertura para solicitantes mayores.

Los principales cambios elevan los umbrales de ingresos, medidos en múltiplos del salario mínimo. Las personas solas siguen en 2,2 veces el salario mínimo. Las parejas sin hijos, las parejas con un hijo y las familias monoparentales con un hijo ahora califican hasta 2,5 veces. El mayor aumento se aplica a las parejas con dos o más hijos, elevando el límite de 2,5 a 2,9 veces el salario mínimo —alrededor de 4.420 euros mensuales, frente a los aproximadamente 3.812 euros anteriores—.

La reforma añade nuevos grupos elegibles, incluidos los perceptores de pensiones de solidaridad por discapacidad y los que reciben pensiones de invalidez de la CASS incompatibles con el trabajo. También refuerza los criterios de necesidad de vivienda, eximiendo a los solicitantes en procesos de separación o divorcio —cuando no pueden usar la vivienda familiar— o en hogares inadecuados a su tamaño familiar de demostrar que gastan más del 30 % de sus ingresos en alquiler.

Los procedimientos de adjudicación ahora permiten dos ofertas públicas consecutivas por convocatoria cuando hay unidades disponibles, dando una segunda oportunidad a quienes pierden la primera ronda o cumplen los criterios más tarde. Todas las resoluciones se publicarán en el BOPA. El sistema de puntuación desplaza el énfasis de los niveles de ingresos puros hacia las necesidades residenciales, circunstancias personales y factores sociales.

Casal subrayó que el parque de vivienda pública "ha llegado para quedarse y crecer", posicionándolo como una respuesta estructural a los retos del mercado, similar a los modelos europeos avanzados, y no solo para vulnerabilidades extremas. Grupos sociales como Cáritas y la Cruz Roja han destacado la vivienda como una gran presión en los presupuestos familiares.

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