Tribunal de Andorra concluye juicio a médico acusado de abusar de su hijo menor
Fiscalía pide 18 meses de condena suspendida por incidentes de 2018 y 2021; defensa reclama absolución por falta de pruebas médicas y tensiones familiares, mientras el tribunal delibera la sentencia
Claves
- Tribunal de Corts de Andorra concluye juicio a médico de 66 años acusado de abusar de su hijo menor en 2018 y 2021.
- Fiscalía solicita 18 meses suspendidos; acusación particular, 7.000 euros de indemnización.
- Defensa pide absolución por ausencia de pruebas médicas y tensiones familiares.
- Testimonios contradictorios de padre, exmujer, psicólogos y trabajadores sociales; sentencia pendiente.
El Tribunal de Corts de Andorra ha concluido el juicio contra un médico de 66 años acusado de maltrato doméstico continuado e lesiones físicas contra su hijo entonces menor en dos episodios en 2018 y 2021, con la fiscalía solicitando 18 meses de prisión suspendida y la acusación particular exigiendo casi 7.000 euros en compensación por el daño emocional del menor, tratamientos médicos y gastos relacionados.
En los alegatos finales, la defensa pidió la absolución total, argumentando que no existe evidencia médica objetiva que respalde los presuntos ataques y sugiriendo que el niño, ahora de 12 años, pudo haber exagerado incidentes aislados en medio de tensiones familiares. La fiscalía y la acusación particular mantuvieron su demanda de castigo, destacando las declaraciones consistentes del niño a su madre, al personal escolar, psicólogos y trabajadores sociales.
El acusado, que testificó previamente, negó rotundamente cualquier violencia física o psicológica. Describió el incidente de 2018 —cuando sus hijos tenían unos 4 y 2 años— como un intento de separarlos durante una pelea entre hermanos, afirmando que solo los sujetó sin estrangular ni arrojar al mayor. Para el episodio de diciembre de 2021, con los niños de 7 y 5 años, dijo que simplemente los separó en medio de riñas frecuentes, insistiendo en que no propinó puñetazos en el pecho. Desestimó las declaraciones del hijo sobre palizas y miedo como influenciadas por su entorno, destacando siete años de visitas ordenadas por el juzgado sin interrupciones y el cierre de un caso de protección infantil tras seguir las directrices de los servicios sociales.
La exesposa, que presentó la denuncia por consejo legal para evitar cargos de complicidad, confirmó que no presenció los hechos pero transmitió las descripciones del niño: ser agarrado del cuello en 2018 y empujado y golpeado en 2021 tras resistirse a una visita. Apuntó que no había marcas visibles, reconoció las visitas regulares del padre y describió el sentimiento del niño de trato desigual hacia su hermano, lo que contribuyó a una terapia psicológica continua y medicación por trastorno de estrés postraumático. No atribuyó intención deliberada de dañar.
Una psicóloga tratante testificó que el hermano menor presenció un evento pero describió ambos como aislados, no como violencia habitual. Detalló el historial del mayor con ansiedad, problemas de gestión de la frustración, agresividad con pares, acoso escolar y celos hacia su hermano —problemas que han mejorado—. Otra psicóloga señaló que el niño distingue la realidad de la fantasía y que sus relatos coinciden con las sesiones de terapia, aunque la exageración sigue siendo posible. Dos técnicas de servicios sociales informaron de conflictos parentales y malestar del niño con su padre, lo que llevó a un plan de intervención familiar que finalizó positivamente.
El hijo mayor del acusado de una relación anterior, presente en el incidente de 2021, testificó que no vio violencia contra ningún niño e intentó mediar en medio de tensiones adultas.
No hay informes médicos que confirmen lesiones físicas de los presuntos incidentes. El tribunal deliberará sobre la sentencia.
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