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Instructor de judo andorrano suspendido tras abofetear a un niño de 10 años en clase

La Federación Andorrana de Judo y el Ippon Club de Judo han suspendido a un instructor de forma cautelar mientras la policía investiga las denuncias de que abofeteó a un niño de 10 años al final de

Sintetizado a partir de:
AltaveuDiari d'Andorra

Claves

  • Instructor de judo andorrano suspendido tras supuestamente abofetear a un niño de 10 años en clase.
  • Madre exige despido citando trauma y admisión por WhatsApp del instructor.
  • Testimonios contradictorios: algunos dicen que el niño era disruptivo e instructor dio toque ligero.
  • Sin denuncias previas contra el instructor; policía investiga detalles del incidente.

La Federación Andorrana de Judo y el Ippon Club de Judo han suspendido a un instructor de forma cautelar mientras la policía investiga las denuncias de que abofeteó a un niño de 10 años al final de una clase extraescolar el pasado jueves en el pabellón deportivo de Escaldes.

La federación emitió un comunicado el viernes confirmando que había contactado con todas las partes implicadas, iniciado una recopilación urgente de información para aclarar el incidente y determinar responsabilidades. Mantiene contacto con la familia del niño y ha ofrecido plena colaboración a las autoridades, al tiempo que subraya su compromiso con los valores fundamentales del judo y la protección de la comunidad. El presidente de Ippon, Elisard Martínez, respaldó la medida, señalando que se aplica a los roles del instructor tanto en la federación como en el club para calmar tensiones y aguardar más detalles.

La madre del niño presentó denuncias ante la policía, el Gobierno y la federación después de que su hijo regresara tarde a casa esa noche, refiriendo enrojecimiento y una marca facial por la bofetada delante de otros niños de nueve y diez años. Incluyó un mensaje de WhatsApp en el que el instructor admitía la acción tras las consultas de los padres. La madre sostuvo que su hijo solo se había defendido con una llave de judo después de que otro niño le golpeara accidentalmente con una pelota durante el recreo. El personal hospitalario no pudo emitir un parte de lesiones porque la marca había desaparecido. Describió a su hijo como profundamente traumatizado —no asistió a la escuela el viernes, teme la zona del centro deportivo y está citado para una evaluación psicológica el lunes con los servicios de infancia y adolescencia—. El niño ha dejado las clases de judo, lo que ella considera injusto, y exige el despido del instructor, cuestionando cómo alguien que golpea a niños puede trabajar con ellos.

Los testimonios de testigos difieren. Algunos retratan al niño como inusualmente inquieto, con episodios tensos previos en la escuela, y dicen que inició la alteración aplicando llaves de judo al compañero tras el incidente de la pelota. El instructor intervino para separarlos, advirtió que el judo no es para hacer daño a otros y luego dio un toque o bofetada ligera en medio de la agitación continua, sin dejar marca visible. Supuestamente, le indicó al niño que se cambiara y se ofreció a acompañarlo a casa para hablar con los padres, pero el menor salió corriendo.

El instructor, sin denuncias previas, parecía más irritado de lo habitual ese día por el comportamiento de los alumnos. Fuentes señalan amplio apoyo de otras familias, que lo describen como un excelente entrenador paciente que actuó para evitar que el niño hiriera a otro tras fallar las advertencias verbales. La policía sigue investigando la fuerza y circunstancias de la bofetada.

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