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Política·

Sindicat d’Habitatge planea desobediencia civil por traición en ley de alquileres

El grupo de derechos de inquilinos en Andorra promete acciones directas como intervenciones en bloques y redes de solidaridad, al considerar inútiles las negociaciones tras el rechazo de los grandes partidos a más protecciones contra subidas y desalojos.

Claves

  • Sindicat d’Habitatge acusa a DA y CC de ignorar demandas de protección a inquilinos.
  • Piden salvaguardas para contratos 2027-2030, cierre del ‘agujero de los hijos’ y veto a desalojos.
  • Los grupos rechazaron reformas LAFU; ley aprobada sin cambios el 4 de junio.
  • Planes: intervenciones en bloques, redes de solidaridad y desobediencia civil tras manifa de 3.000 personas.

El Sindicat d’Habitatge d’Andorra ha anunciado planes de desobediencia civil organizada tras acusar a los grupos parlamentarios Demòcrates per Andorra (DA) y Ciutadans Compromesos (CC) de ignorar sus demandas durante las negociaciones sobre la Ley de Desregulación del Alquiler.

En un comunicado difundido el lunes, el grupo de defensa de los derechos de los inquilinos criticó a ambos grupos por dar una respuesta insuficiente a las propuestas presentadas en una reunión el 20 de mayo. La organización había pedido mayores protecciones para los inquilinos de cara a la entrada en vigor de la ley, entre ellas salvaguardas para los contratos firmados después de 2021 que expiren entre 2027 y 2030, investigaciones automáticas del llamado “agujero de los hijos” que permite derechos de recuperación de la vivienda, revisiones de los aumentos de alquiler previstos, prohibiciones de desalojos para alojar a trabajadores, mecanismos antidesalojo con alojamiento alternativo garantizado, y reformas de la Ley de Arrendamientos Urbanos y Propiedades (LAFU) para convertir los contratos indefinidos en la norma.

El sindicato indicó que DA y CC prometieron una respuesta para el 4 de junio, antes de la aprobación de la ley en el Consell General ese mismo día. No se introdujeron cambios en el proyecto de ley, y la respuesta formal de DA llegó solo el 11 de junio. El grupo la describió como una “carta vacía” que se limitaba a defender el texto aprobado como el mejor camino hacia una desregulación “progresiva, controlada y garantizada” tanto para propietarios como para inquilinos, al tiempo que rechazaba explícitamente las reformas de la LAFU por estar fuera de su programa electoral y de su trabajo legislativo actual.

El grupo de inquilinos argumentó que la ley deja a las familias vulnerables ante presiones para subidas bruscas de alquiler o amenazas de desalojo. Declaró que el diálogo institucional por sí solo es insuficiente para lograr un cambio real y se comprometió a cambiar de estrategia tras movilizar a más de 3.000 personas en una manifestación el 16 de mayo. Las acciones futuras incluirán intervenciones directas en bloques residenciales, redes de solidaridad vecinal y desobediencia civil organizada para crear protecciones de forma independiente.

“Hemos sido oídos, pero no escuchados”, dice el comunicado, que insta a la gente a unirse a la lucha por una “vivienda digna, asequible y estable”.

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