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Política·

Experto andorrano advierte: neutralidad tecnológica esencial para la soberanía

La dependencia de gigantes tecnológicos amenaza la autoridad de Andorra sobre servicios críticos, alerta experto en informática en foro sobre neutralidad. La diversificación es clave para respaldos e independencia pese a mayores costes.

Claves

  • El profesor Alan Ward i Koeck urge evitar dependencia de pocos proveedores tecnológicos para proteger sistemas públicos andorranos.
  • Ward destaca riesgos para naciones pequeñas de firmas tecnológicas extranjeras en evento de la Universidad de Verano Catalana.
  • Expresidentes promueven neutralidad activa y responsable con vocación europea.
  • Investigadores analizan fortalezas de la neutralidad andorrana en diplomacia e historia.

El profesor Alan Ward i Koeck, ingeniero informático y doctor en Sociedad de la Información y el Conocimiento, advirtió el sábado de que la neutralidad tecnológica es vital para salvaguardar la soberanía de Andorra. Subrayó los peligros de depender de un número limitado de grandes proveedores, lo que podría restringir la autoridad del Principado sobre los sistemas que alimentan la administración pública, las empresas y los servicios esenciales.

Ward transmitió su mensaje durante el 39.º Día Andorrano en la Universidad de Verano Catalana, centrado en la neutralidad andorrana. En su ponencia titulada *La neutralitat tecnològica d’un país*, señaló que países pequeños como Andorra afrontan riesgos mayores por parte de empresas tecnológicas con mayores recursos financieros y de personal. Muchas tecnologías críticas en el país están construidas y operadas por compañías extranjeras, con decisiones clave tomadas en el exterior, lo que limita el control local.

Para mitigar esto, Ward instó a evitar ataduras a una sola tecnología o proveedor para los servicios esenciales, a pesar de posibles incrementos de costes. Diversificar las opciones proporcionaría respaldos si un proveedor detiene operaciones, cambia condiciones o sufre fallos.

El evento contó también con los expresidentes de Gobierno Josep Roig y Jaume Bartumeu, quienes defendieron una neutralidad «activa, responsable y solidaria». En su sesión, *La neutralitat andorrana al segle XXI: sobirania, responsabilitat, solidaritat i vocació europea*, la presentaron como «soberana», «responsable», «solidaria» y «europea». Argumentaron que Andorra puede evitar compromisos militares pero resistir activamente las agresiones, apoyar el derecho internacional y prestar ayuda humanitaria. Añadieron que las asociaciones globales, como el acuerdo de asociación con la UE, refuerzan en lugar de disminuir el poder de decisión de un pequeño Estado.

La investigadora de la Universidad de Andorra Alexandra Monné presentó un marco para evaluar la neutralidad en países pequeños en ámbitos jurídico-político, diplomático-multilateral y de mediación. Un análisis preliminar de Andorra reveló fortalezas en el compromiso multilateral, la cooperación, la diplomacia preventiva y la promoción de la paz. La herramienta permite comparaciones, sin avalar ninguna reivindicación concreta de neutralidad.

El periodista Albert Roig cuestionó la neutralidad pura en *Mirades de neutralitat*, argumentando que todas las opciones —incluso el silencio— implican una postura. La vio como un riesgo de apatía ante los acontecimientos mundiales y analizó las posiciones de Andorra a la luz de sus vínculos europeos e imperativos de colaboración.

Los historiadores Climent Miró y Pau González profundizaron en las raíces de la neutralidad andorrana con documentos del Archivo Nacional de los siglos XIV, incluidos un informe judicial de 1347 y una apelación de 1465.

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