Andorra baja de 11.000 alumnos por bajas tasas de natalidad y restricciones migratorias
El ministro de Educación Ladislau Baró achaca el leve descenso a políticas que limitan la llegada de niños en edad escolar y a una natalidad que no acompaña el crecimiento poblacional. Los datos provisionales muestran equilibrio en el sistema lingüístico.
Claves
- Total de alumnos cae por debajo de 11.000 en el nuevo curso escolar, tras picos anteriores.
- Ministro culpa a políticas restrictivas de reagrupación familiar y a las tasas de natalidad más bajas de Europa.
- Sistemas andorrano y francés bajan, el español sube ligeramente, manteniendo el equilibrio 40-30-30.
- El ministerio revisa el calor en aulas y audita 300 tabletas de primaria por seguridad.
El nuevo curso escolar en Andorra ha comenzado con un total de alumnos que desciende de 11.000, una ligera caída que el ministro de Educación, Ladislau Baró, atribuye a políticas restrictivas de reagrupación familiar y a una de las tasas de natalidad más bajas de Europa.
Baró describió la bajada como modesta durante la presentación de vuelta al cole, y señaló que la matrícula había superado previamente los 11.000. Especificó que los sistemas andorrano y francés registraron descensos, mientras que el español creció ligeramente, manteniendo un equilibrio global de aproximadamente el 40 % andorrano y el 30 % cada uno para francés y español. Las cifras definitivas siguen siendo provisionales.
El ministro apuntó dos factores principales: políticas que limitan la reagrupación familiar e impiden la llegada de niños en edad escolar, y una tasa de natalidad tan baja que el número de alumnos no crece al ritmo del aumento de población. «Tenemos políticas restrictivas de reagrupación que dificultan la llegada de muchos niños en edad escolar que podrían venir», dijo Baró.
Sobre los problemas de calor en las aulas, que han afectado al bienestar de los alumnos durante tres años consecutivos en las temperaturas máximas, el ministerio está realizando un diagnóstico de los centros escolares. Esto identificará necesidades de mejoras estructurales en algunas instalaciones y soluciones más simples en otras. Baró espera tener medidas concretas en marcha para finales de año en las áreas prioritarias, aunque no es viable una renovación completa de infraestructuras.
Por separado, una auditoría de más de 300 tabletas para aulas de primaria está prevista que concluya a finales de mes. Los dispositivos volverán a las clases si se consideran seguros; de lo contrario, permanecerán fuera de uso.
Baró hizo estas declaraciones durante una visita a un colegio primario andorrano y al colegio de habla española Maria Moliner, en Escaldes-Engordany. Mostró disposición a un debate público sobre los retos de matrícula, pero no ofreció más detalles.
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