Volver al inicio
Salud·

Andorra avanza en inclusión autista con adaptaciones sensoriales y formación del personal

Se han logrado avances notables en la adaptación de espacios públicos y privados para personas con TEA, pero los expertos insisten en apoyo personalizado, formación del personal y opciones sensoriales diversas para evitar sobrecargas y garantizar participación igualitaria.

Claves

  • Carolina Pastor, de AUTEA, destaca progreso en señalización y diseños para inclusión TEA en dos años.
  • Entornos con luces brillantes y multitudes provocan fatiga neurológica o crisis en personas con TEA.
  • Recomendaciones: zonas de pausa sensorial, horas tranquilas y formación en accesibilidad cognitiva.
  • Llamada a apoyo formado en servicios públicos para necesidades diversas del TEA, sin soluciones uniformes.

Carolina Pastor, directora técnica de AUTEA, ha destacado avances significativos en los últimos dos años en la adaptación de espacios y servicios públicos y privados para incluir mejor a las personas con trastorno del espectro autista (TEA) en Andorra. En declaraciones a la Andorran News Agency, subrayó mejoras en aspectos como la señalización y los diseños físicos, pero insistió en que estos cambios deben ir acompañados de un apoyo personalizado y una formación mejorada para los profesionales de primera línea.

Pastor señaló que ciertos entornos —con luces brillantes, música alta, olores intensos o alta densidad de público— pueden ser especialmente difíciles para las personas con TEA. Aunque muchos pueden afrontarlos temporalmente, estos espacios suelen provocar fatiga neurológica, que requiere descanso posterior. Para quienes necesitan más apoyo, una estimulación sensorial intensa puede desencadenar crisis reguladoras. Recomendó incorporar zonas de baja sensibilidad o de pausa sensorial en los lugares donde sea factible, permitiendo a las personas apartarse brevemente.

La directora de AUTEA enfatizó que las necesidades varían ampliamente en la comunidad TEA, y advirtió contra soluciones uniformes como hacer todos los espacios silenciosos o libres de estímulos. En su lugar, abogó por opciones diversas que permitan a distintos perfiles participar por igual. Ejemplos incluyen «horas tranquilas» durante festivales importantes, que ayudan a quienes tienen alta sensibilidad auditiva sin sustituir las actividades habituales.

Más allá de las adaptaciones físicas, Pastor pidió progresos en accesibilidad cognitiva. Aunque los pictogramas y una señalización pública más clara son pasos positivos, a menudo resultan insuficientes sin un aprendizaje previo, especialmente para quienes tienen dificultades de comunicación o discapacidades intelectuales. Urgió combinarlos con orientación personalizada y formación del personal, ya que los trabajadores en contacto con el público se encuentran frecuentemente con personas neurodiversas cuyas necesidades no son evidentes de inmediato.

Pastor citó el caso de un estudiante andorrano con TEA que recibió un trato insensible al tramitar un reconocimiento de discapacidad en Barcelona, lo que pone de manifiesto la necesidad de una mejor preparación. Propuso figuras de apoyo dedicadas y formadas en servicios públicos y sistemas judiciales, como el facilitador judicial para accesibilidad cognitiva en procesos courtales introducido recientemente.

Entre los avances positivos figuran iniciativas del sector privado, como una gran empresa que emplea a una psicóloga para clientes con necesidades específicas, junto con esfuerzos públicos en señalización y ajustes de espacios. Pastor insistió en el equilibrio: las adaptaciones no deben eliminar entornos estimulantes, sino ofrecer alternativas. «Los espacios deben atender a todo el mundo, no solo a las personas neurodiversas», dijo, añadiendo que la validación de la hipersensibilidad mediante una mayor conciencia social sigue siendo un ámbito clave para el progreso.

Comparte el articulo en