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Salud·

La vivienda de salud mental Solà d'Enclar en Andorra abre con sus primeros residentes

La vivienda de salud mental Solà d'Enclar, en Andorra la Vella, acogió a sus dos primeros residentes el jueves, que se mudaron a apartamentos en la segunda planta diseñados para usuarios con mayores

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Claves

  • La vivienda de salud mental Solà d'Enclar en Andorra la Vella abre con sus dos primeros residentes.
  • Ofrece 15-21 plazas asequibles: apartamentos hasta 350 €/mes para alta autonomía, habitaciones hasta 180 € con apoyo intensivo.
  • Equipo multidisciplinario del SAAS proporciona atención 24/7, desarrollo de habilidades e integración comunitaria.
  • Pasa de atención hospitalaria a modelo comunitario centrado en la persona, con 320.000 € en adaptaciones.

La vivienda de salud mental Solà d'Enclar, en Andorra la Vella, acogió a sus dos primeros residentes el jueves, que se mudaron a apartamentos en la segunda planta diseñados para usuarios con mayores niveles de autonomía.

El ministro de Sanidad, Helena Mas, y Joan Soler, jefe de los servicios de salud mental del SAAS, mostraron el centro a los medios a principios de semana. Situado en el antiguo edificio de la clínica Santa Coloma o CREI, ofrece entre 15 y 21 plazas en dos plantas, abordando los altos costes inmobiliarios mediante alquileres asequibles y con apoyo. Los residentes firman contratos con el Instituto Nacional de la Vivienda, con pagos mensuales de hasta 250 € para apartamentos y 180 € para habitaciones, aunque algunas fuentes indican que los apartamentos pueden llegar a 350 €.

La segunda planta ofrece entre 5 y 9 plazas en apartamentos independientes: dos unidades completas para dos personas cada una, dos unidades adaptadas para hasta dos, un espacio individual, zonas comunes, lavandería y oficinas del personal. Está dirigida a quienes necesitan supervisión mínima, seguimiento clínico-social y desarrollo de habilidades prácticas, como la lavandería o rutinas para prepararse para estudiar, trabajar o vivir de forma totalmente independiente.

La tercera planta cuenta con hasta 12 plazas en nueve habitaciones —tres individuales con baño, tres individuales adaptadas con baño, tres dobles adaptadas con baño—, más cocina compartida, espacios comunes y áreas para el personal. Este nivel apoya a usuarios que requieren ayuda más intensiva en tareas diarias como gestión del hogar, cuidado personal y acceso a servicios.

Un equipo multidisciplinario del SAAS, en proceso de contratación, proporciona apoyo las 24 horas y actividades externas en ambas plantas. Un comité evalúa y supervisa los casos, con estancias que suelen durar meses en lugar de años para fomentar la integración comunitaria. Los usuarios pueden provenir de servicios de adicciones, servicios infantiles y juveniles al alcanzar la mayoría de edad, salud mental general, hospitales de día o unidades de ingreso.

Mas presentó el centro como un paso clave en la estrategia de salud mental del Gobierno, que pasa de un modelo centrado en hospitales a uno centrado en la persona y basado en la comunidad, junto con instalaciones como Ròdol y el próximo centro Sant Lluís en La Seu d'Urgell. Soler enfatizó el llenado gradual para mantener una atención de alta calidad, sin planes inmediatos para nuevas incorporaciones. Las adaptaciones, que incluyen acabados en madera, grandes ventanas para luz natural y medidas de seguridad, costaron unos 320.000 €, con la participación del SAAS, el instituto de vivienda y el Ministerio de Territorio y Urbanismo. El instituto de vivienda se encarga del mantenimiento del edificio y los alquileres, mientras que el SAAS supervisa el apoyo clínico.

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