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Transporte·

Proyecto del teleférico de Canillo paralizado sin consenso total de propietarios

El teleférico propuesto a l'Armiana precisa la aprobación unánime de los dueños de fincas; dos se oponen pese a acuerdos con otros seis. El cònsol major busca soluciones ante la firme resistencia.

Claves

  • Jordi Alcobé, cònsol major de Canillo, dice que el proyecto necesita acuerdo de los ocho propietarios.
  • Acuerdos con seis dueños; dos se oponen a la ruta del teleférico.
  • Oposición por cercanía de la estructura mecánica, no por cuestiones financieras.
  • La ruta minimiza impacto en propiedades privadas y maximiza uso de suelo comunal.

Jordi Alcobé, el cònsol major de Canillo, ha reconocido que el proyecto propuesto de teleférico que une la parroquia con l'Armiana no puede avanzar sin el acuerdo de los ocho propietarios afectados.

En declaraciones a los periodistas tras una reciente reunión del consejo, Alcobé confirmó que el comú ha alcanzado acuerdos con seis de los propietarios. Planea anunciar los pactos sobre cesiones de terreno y derechos de sobrevuelo en las próximas sesiones del consejo. Una vez formalizados, el comú tiene previsto retomar las conversaciones con los dos propietarios restantes, que siguen oponiéndose al proyecto.

Alcobé describió la postura de los opositores como firme, y señaló que aún no se han producido más reuniones con ellos. «Es nuestro deber buscar acuerdos y soluciones», afirmó, añadiendo que el comú pretende avanzar con los seis mientras explora puntos en común con los que se resisten.

El cònsol insistió en que la aprobación de todos los propietarios es esencial, ya que la ruta actual —que minimiza el impacto en propiedades privadas, evita sobrevuelos sobre edificaciones existentes y maximiza el uso de suelo comunal— es la opción más directa y viable. Sin consenso total, el proyecto resultaría inviable.

La oposición se debe a la reticencia a tener una estructura mecánica cerca de las propiedades, y no a cuestiones financieras. Alcobé descartó el dinero como problema, al afirmar que nunca se ha discutido porque no es el objetivo de los opositores. Reconoció que este tipo de proyectos siempre generan cierta resistencia, pero argumentó que la situación de cada propiedad es distinta —desde la proximidad a carreteras principales, zonas de riesgo de aludes y alturas de sobrevuelo—.

A pesar de ello, Alcobé destacó los beneficios del teleférico, entre ellos el impulso implícito al negocio gracias a unos 150.000 visitantes anuales similares a los del puente tibetano. Citó instalaciones parecidas en Encamp y La Massana, donde nadie cuestiona ahora su valor para el territorio. Los acuerdos también incluirían cesiones anticipadas de desarrollo urbanístico que añadirían valor a la zona. Para el comú, el asunto se reduce a una cuestión de percepción, que debe cambiar para que el proyecto avance.

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