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Transporte·

Los negocios de Pas de la Casa afrontan caídas de facturación del 70% por el cierre de la carretera francesa

El corte de la RN-20 en Francia por un desprendimiento reduce drásticamente los visitantes franceses de un día, devastando el comercio minorista y la restauración en plena temporada de invierno.

Sintetizado a partir de:
El PeriòdicDiari d'Andorra

Claves

  • Caídas de facturación de hasta el 70% en tiendas y restaurantes dependientes de visitantes franceses de un día.
  • Desvíos más largos y controles fronterizos más estrictos disuaden a los visitantes en medio del cierre por desprendimiento.
  • Hoteles y zonas de esquí en gran medida sin afectar; el Gobierno local planea ayudas específicas como rebajas fiscales.
  • Sin fecha firme de reapertura; las empresas de transporte gestionan desvíos para grupos turísticos.

Los propietarios de negocios en Pas de la Casa reportan caídas de facturación de hasta el 70% debido al cierre en curso de la carretera RN-20 de Francia, con los visitantes de un día de allende la frontera ausentes durante la temporada alta de invierno.

El cierre, provocado por un desprendimiento en el lado francés, ha afectado con más fuerza al comercio minorista y a la restauración, según representantes del sector que hablaron el jueves en una reunión extraordinaria del Consejo Económico y Social de Pas de la Casa. Gerard Pifarré, delegado del sector comercial, dijo que los clientes diarios han desaparecido, dejando a los negocios que dependen de visitantes franceses de corta estancia con pérdidas «muy significativas y preocupantes» cercanas al 70%. Destacó los controles fronterizos más estrictos como un obstáculo adicional, con conductores que llegan por desvíos más largos —hasta dos horas extra— enfrentando revisiones más rigurosas que desincentivan compras mayores.

La consellera mayor de Encamp, Laura Mas, reconoció impactos desiguales, señalando que hoteles, apartamentos turísticos y pistas de esquí permanecen en gran medida sin afectar mientras que las tiendas sufren. El comú está recopilando datos para ayudas dirigidas, incluidas posibles rebajas en tasas de higiene, terrazas u otros impuestos locales, similares a las medidas de 2019 o durante la pandemia. Insistió en que las decisiones dependerán de la escala y duración de la disrupción.

El jefe de Gobierno, Xavier Espot, pidió un apoyo «quirúrgico» adaptado a los sectores, especialmente al comercio de visitas diarias. El Gobierno considera aplazamientos del pago del IGI, exenciones temporales de cotizaciones a la CASS o préstamos blandos, pero quiere plazos más claros antes de decidir. El presidente del Consejo Económico y Social, Josep Maria Mas, dijo que las opciones de ayuda surgirán una vez se conozca la fecha de fin del cierre, buscando consenso.

El prefecto del Ariège había confirmado previamente la prórroga, dejando a los comerciantes de las zonas bajas del pueblo —populares entre los visitantes de un día— preparándose para lo peor. Óscar Ramon, cabeza de la Asociación de Vecinos y Comerciantes, dijo que los efectos ya son graves sin un calendario firme de reapertura; su grupo urgió obras de reparación inmediatas en la reunión. Raül Calvo, de la Unión de Comerciantes de Tabaco (UCAT), describió el complejo como «completamente aislado» en medio de la incertidumbre de temporada alta. Àlex Ruiz, de la Asociación de Apartamentos Turísticos, reportó un impacto mínimo hasta ahora —solo una cancelación—, con huéspedes de larga estancia tolerantes a los desvíos, aunque una prórroga hasta marzo podría ser desastrosa.

Las empresas de transporte Andbus y Viatges Regina están gestionando desvíos caso por caso. El CEO Dani Vinseiro espera salvar 3.000 llegadas de grupos turísticos vía Barcelona pese a costes extra, mientras 1.600 reservas privadas afrontan desvíos por Toulouse, cambios a Barcelona o cancelaciones. Se mostró optimista de cara a la semana más ajetreada a partir del 23 de febrero.

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