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Andorra aprueba fin gradual a la congelación de prórrogas de alquiler en medio de división política

La ley introduce gradualidad temporal y nuevas garantías contractuales para mitigar la crisis de vivienda sin cambios bruscos, pese a temores de la oposición por la inestabilidad de miles de inquilinos.

Claves

  • Consell General aprueba ley con votos solo de la mayoría, levantando prórrogas de 2019 de forma progresiva.
  • Ministra Marsol la defiende como desintervención equilibrada con límites de alquiler, sanciones y protecciones.
  • Oposición alerta de riesgos para 7.000 hogares (35% de contratos) desde el 1 de enero por escasez habitacional.
  • Debates incluyen choques por enmiendas, inversión extranjera e inmigración no relacionada.

El Consell General de Andorra ha aprobado una ley que pone fin a la congelación de las prórrogas de los contratos de alquiler, a pesar de las profundas divisiones entre los grupos políticos. La medida, respaldada únicamente por los votos de la mayoría gobernante, establece normas para un descongelamiento gradual del mercado de alquiler de viviendas, con las prórrogas vigentes desde 2019 llamadas ahora a levantarse de forma progresiva.

La ministra de Vivienda, Conxita Marsol, defendió la ley como un paso "progresivo, equilibrado y garantizado" hacia la desintervención, no una liberalización abrupta. Destacó las acciones previas del Gobierno para aliviar la crisis de vivienda, como la ampliación del parque de vivienda pública, leyes omnibus y tributos a la inversión inmobiliaria extranjera. Las protecciones clave del texto incluyen gradualidad temporal, límites a los alquileres de nuevos contratos para incentivar que los inquilinos permanezcan y frenar la especulación, y un régimen de sanciones. Marsol enfatizó que el incumplimiento afrontará una aplicación firme, y añadió que la oposición había politizado a menudo la vivienda por motivos electorales.

La consellera de la mayoría Berna Coma hizo eco de esto, calificando las prórrogas como una respuesta "excepcional y necesaria" que no podía volverse permanente, ya que no aborda las carencias estructurales. Insistió en que la ley protege a los inquilinos y urgió a quien reciba cartas sobre subidas ilegales de alquiler o cambios prematuros a contactar con el Institut Nacional de l'Habitatge.

Los partidos de la oposición rechazaron el proyecto por motivos variados. El vicepresidente de los Socialdemócratas (PS), Pere Baró, advirtió de que podría suponer "el fin de la Andorra que conocemos", afectando a 7.000 hogares —el 35% de los contratos— a partir del 1 de enero, dejando a familias, jóvenes y trabajadores en riesgo ante la insuficiente vivienda pública. Criticó el rechazo de las enmiendas de los PS como partidista y pidió descongelar solo cuando mejoren las condiciones.

El líder de Concòrdia, Cerni Escalé, censuró la falta de negociación y problemas más profundos como la inversión extranjera descontrolada en inmuebles desde 2011, proponiendo una moratoria a tales inversiones y mayores impuestos a las plusvalías especulativas. Carine Montaner, de Andorra Endavant, abogó por un descongelamiento más rápido para aumentar la oferta, defendiendo unidades más pequeñas, coliving, construcciones modulares y alquileres amueblados flexibles, mientras lamentaba los retrasos legislativos.

Los debates sobre las enmiendas de los PS escalaron a choques, con Montaner impulsando una inmigración selectiva y expulsiones para familias residentes recientes con menores delincuentes, lo que provocó reproches de Baró por hacer eco de una retórica de extrema derecha perjudicial para la cohesión social, y del jefe de Gobierno, Xavier Espot, por mezclar temas ajenos. Todas las seis enmiendas de los PS fueron rechazadas.

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