Vivienda pública de Andorra alcanza 153 unidades para 253 personas ante demanda creciente
El programa suma 253 residentes en 153 unidades de 209 pisos, con adjudicaciones triplicadas desde mediados de 2023. Inquilinos diversos se benefician con una tasa de favorables del 32% gracias a nuevas normas.
Claves
- 209 pisos asequibles totales, 165 disponibles y 44 pendientes.
- Adjudicaciones triplicadas a 153 unidades desde julio 2023; 1.265 solicitudes.
- Tasa favorable al 32% por actualizaciones regulatorias; principales rechazos por ingresos y residencia.
- 33% de nuevos inquilinos escaparon de vulnerabilidad; 200-250 unidades más para 2027.
El programa de vivienda pública de Andorra acoge ahora a 253 personas en 153 unidades familiares, con un total de 209 pisos de alquiler asequibles, según una actualización de la directora del Instituto de la Vivienda, Marta Alberch.
Con datos cerrados a 30 de junio, Alberch ha informado de que el parque de alquiler público incluye 165 unidades disponibles más 44 en el edificio Borda Nova pendientes de adjudicación. Las adjudicaciones se han triplicado desde julio de 2023, pasando de 51 a 153 unidades, de las que 142 han firmado contratos. El registro de solicitantes, lanzado en abril de 2024, ha recibido 1.265 solicitudes, con la tasa de favorables subiendo del 23% al 32% —un cambio que Alberch ha atribuido a recientes actualizaciones regulatorias—. Alrededor del 10% de las solicitudes siguen pendientes de validación.
De 385 resoluciones favorables, el 40% (153) están adjudicadas, el 18% (70) registró bajas voluntarias —a menudo jóvenes o familias monoparentales que encontraron alternativas—, el 31% (121) se dio de baja del registro y el 11% (41) espera asignación. Las principales causas de rechazo incluyen alquileres que superan el 30% de los ingresos (38%), ingresos mínimos insuficientes (33%), menos de cinco años de residencia (16%) e ingresos por encima de los límites (13%).
Los nuevos inquilinos reflejan necesidades diversas: el 46% procedía de alquileres privados previos, el 17% eran jóvenes que ganaban independencia, el 13% compartía pisos, el 10% alquilaba habitaciones, el 10% estaba en alojamientos turísticos y el 4% venía de residencias de servicios sociales. Alrededor del 33% escapó de situaciones de vulnerabilidad hacia un arrendamiento seguro con contratos a su nombre. Los perfiles familiares muestran un 30% de hogares monoparentales, un 22% de personas solas o parejas, un 21% de jóvenes, un 21% de mayores, un 4% de personas con discapacidad y un 2% de víctimas de violencia de género.
Las nacionalidades reflejan la sociedad: 35% andorranos, 29% españoles, 15% portugueses y 22% otros. Por edades, el 39% tiene entre 36 y 64 años, el 36% supera los 65 y el 25% es menor de 36; el 66% son mujeres. Los inquilinos cubren el 90% de los alquileres por sí mismos, con el 10% subsidiado por Asuntos Sociales.
Alberch prevé 200-250 unidades más para 2027, lo que posicionará al instituto para gestionar la demanda de la nueva ley de alquileres 2027-2030, que elimina progresivamente la intervención en el mercado. De nuevo ha instado al Gobierno a destinar nuevos edificios a vivienda pública y ha señalado que el rol del instituto se limita a asesorar en disputas, no a mediar. La vivienda protegida acumula 199 solicitudes hasta la fecha, con un 58% aprobadas, 36 beneficiarios y 44 en lista de espera; todas las unidades de Casa Aristot Mora, incluidas las de emergencia, están ocupadas.
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